El 31/12/2019, las autoridades chinas habían reportado a la OMS 27 casos de neumonía viral con origen desconocido y, para el 09/01/2020, cuando el Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades identificó que la causa provenía de un nuevo tipo de coronavirus, los casos confirmados ya habían ascendido a unos 40. Ese mismo 9 de enero ocurrió la muerte Nº1.
El hombre, uno de esos 27 reportados y paciente que había sido diagnosticado previamente con tumores abdominales y enfermedad hepática crónica, falleció de una insuficiencia respiratoria a raíz de una neumonía severa, luego de pasar varios días internado, sin que los médicos dieran con el tratamiento indicado.
El origen de la enfermedad no era Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) ni Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS), y los investigadores chinos, tras secuenciar el genoma del virus, el 12/01/2020, también descartaron influenza, influenza aviar, adenovirus y otros patógenos respiratorios comunes. Para ese momento, y de cara a las vacaciones del Año Nuevo chino -que supone anualmente la migración interna más grande del país, con unos 500 millones de viajes-, todavía se desconocía el estado actual y la epidemiología del brote, el cuadro clínico, la fuente, los modos de transmisión, el alcance de la infección y las contramedidas implementadas.
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Hisopado, una práctica que de infrecuente pasó a cotidiana.
Ignorar es temer
La enfermedad desconcertó a los médicos por su mortalidad y su rápida transmisión y se generó un estado de alarma que se expandió rápidamente por todo el mundo, a la par de especulaciones frente la escasez de rigor científico.
El 30/01/2020, con más de 9.700 casos confirmados en China y 130 decesos, y 106 casos confirmados en otros 19 países, la OMS declaró que el brote era una emergencia de salud pública de interés internacional y el 11/03/2020, finalmente, la calificó como una pandemia.
Sin embargo, en el inicio, durante las primeras semanas, el mundo siguió funcionando sin alteraciones y las medidas de seguridad fueron detrás de los casos que iban surgiendo.
Si bien en el inicio de 2020 China clausuró el mercado de Huanan, recién a finales de enero empezaron a cerrarse las fronteras del mundo y a aplicar cuarentenas, la primera de ellas el 22/01/2020 en Wuhan, donde decenas de obreros instalaban a contra reloj un hospital de campaña para dar batalla. Ante el alarmante aumento de casos, 2 días más tarde se reforzaron las restricciones:
- suspensión del transporte público en 10 ciudades,
- cierre de templos y sitios turísticos,
- cancelación de actividades grupales y actos multitudinarios,
- controles de tráfico, de detección del virus en la vía pública y
- lavado de billetes (en el sentido estricto de la palabra).
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Vacunarse, una necesidad que no todos comprenden.
Repercusiones y medidas mundiales
Los otros países, por su parte, comenzaron a repatriar a sus ciudadanos
Estados Unidos prohibió la entrada de extranjeros que habían estado en China 14 días antes, una medida que provocó varias críticas, pero que fue adoptada rápidamente por otros gobiernos.
Para ese momento, ya habían detectado otros casos:
- el 14 de enero en Tailandia,
- el 16 en Japón,
- el 21 en Estados Unidos,
- el 24 en Francia
- el 25 en Canadá.
El primer deceso fuera del gigante asiático se reportó el 02/02/2020 en Filipinas.
Casos de coronavirus en China.
La pandemia desesperó a la humanidad hace 2 años.
Estado de situación al bienio
A 2 años de haber reportado en territorio local la 1ra. muerte por coronavirus y mientras en gran parte del mundo los Gobiernos enfrentan una 2da., 3ra., 4ta. y 5ta. ola de la pandemia, China parece tener bajo control su propagación.
¿El secreto? El cumplimiento estricto de las medidas de aislamiento y prevención.
No obstante, la ciencia aún intenta responder incógnitas sobre el inicio de una enfermedad que continúa desarrollando mutaciones y que ya se cobró millones de vidas. Nadie puede creer que la pandemia es de los otros. La humanidad se encuentra entrelazada más de lo que cree.
El famoso poema de John Donne:
¿Quién no echa una mirada al sol cuando atardece?
¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla?
¿Quién no presta oídos a una campana cuando por algún hecho tañe?
¿Quién puede desoír esa campana cuya música lo traslada fuera de este mundo?
Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.
Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.
Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida,
como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.
Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta,
porque me encuentro unido a toda la humanidad;
por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.