Después de reunirse con Obama, "Francisco decidió hacer un llamamiento personal, que es muy raro, que yo sepa, nunca hemos recibido este tipo de comunicaciones del Papa", dijo un funcionario estadounidense. "Él escribió directamente al presidente Obama y el presidente Castro por separado a principios", dijo. "Y se ha fortalecido el impulso para seguir adelante", añadió el funcionario.
Las conversaciones directas entre Washington y Cuba fueron autorizadas por Barack Obama en 2013, y la primera reunión se celebró en Canadá en junio de 2013. Las dos partes continuaron sus discusiones hasta noviembre. Las discusiones se ultimaron en una reunión organizada por el Vaticano entre las delegaciones de ambos países.
En un comunicado, la Santa Sede explicó que acogió a las delegaciones de ambos países en octubre cuando avanzaban los buenos augurios. Además, señalaba que en las misivas enviadas en los últimos meses invitaba a los dirigentes a resolver cuestiones humanitarias "de común interés", como la situación de algunos detenidos, para "dar inicio a una nueva fase de las relaciones".
"El Santo Padre se complace vivamente por la histórica decisión de los Gobiernos de Estados Unidos y Cuba de establecer relaciones diplomáticas, con el fin de superar, por el interés de los respectivos ciudadanos, las dificultades que han marcado su historia reciente", señaló.
Asimismo, El Vaticano acotó que en todo momento su intención fue la de "ofrecer sus buenos oficios" para favorecer un diálogo constructivo "sobre temas delicados", con el resultado de "soluciones satisfactorias" para ambas partes.
Por aquellos días, el comunicado del Vaticano detallaba. "La Santa Sede continuará apoyando las iniciativas que las dos naciones emprenderán para acrecentar sus relaciones bilaterales y favorecer el bienestar de sus respectivas ciudadanos". el tiempo pasó y la mediación Papal dio su resultados.
Para entender la dimensión de lo ocurrido es importante revisar los hechos que dejaron marcas más allá de 90 las millas que separan la isla, del sur de Miami, la tierra prometida de muchos cubanos que defenestraron a Fidel Castro hasta día de su muerte.
En los sesenta el presidente de los Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower, frenó la importación del principal producto de exportación de Cuba y aconsejó a los ciudadanos estadounidenses no viajar a la isla. Tiempo después, el 3 de enero de 1961, Estados Unidos cortó las relaciones diplomáticas con Cuba.
Se esperaban cambios inmediatos que no llegaron Desde John F. Kennedy, se vio envuelto en el desastre de la Bahía de los Cochinos cuando el 17 de abril de 1961 un grupo mercenario de exiliados cubanos trató de derrocar a Castro. El ejército revolucionario de Cuba repelió la invasión.
El embargo duró 15 años cuando en 1977, Jimmy Carter relajó las reestricciones de viaje y abrió una "representación de intereses" en La Habana. Cuba también optó por algo similar e instaló una oficina en Washington.
Diez años después y con la Guerra Fría terminada George Bush, aprovechó y aprobó la Ley de Democracia Cubana en 1992. A las compañías estadounidenses en terceros países ya no se les permitía comerciar con Cuba y la mayoría de los vuelos chárter entre Miami y La Habana fueron prohibidos. Bush también pudo cortar la ayuda a los Estados que cooperaran con Cuba.
En 1994 miles de cubanos salieron a las calles para manifestarse en contra de las difíciles condiciones de vida y Castro 33.000 cubanos huyeron a Estados Unidos en balsas caseras. Washington acordó emitir 20.000 visas anuales para inmigrantes cubanos.
Bill Clinton quería levantar el embargo pero Cuba derribó dos aviones civiles de EE.UU. con cuatro exiliados cubanos a bordo, y Clinton firmó la ley en 1996. Las restricciones volvieron a endurecerse cuando a los cubanos que viven en EE.UU. o los ciudadanos de EE.UU. de origen cubano solo se les permitió visitar a sus familiares cada tres años en lugar de anualmente como antes.
En 2008, el líder revolucionario Fidel Castro renunció a la presidencia dejando a su hermano Raúl. En 2015, Obama eliminó a Cuba de la lista estadounidense de terroristas, restableció las relaciones diplomáticas e incluso reabrió la embajada de Estados Unidos en La Habana.