"Sandra, no vengas más. Sos una pelotuda", fue la recordada frase del exministro en un audio de whatsapp que llegó a los medios.
Tras el despido, Heredia denunció que éste fue sin causa y reclamó la indemnización correspondiente.
Como Donda, también Triaca apeló a las ventajas de su cargo en el Estado para ofrecerle a su empleada una alternativa laboral. Fue la designación que tuvo Sandra Heredia en el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), gremio intervenido por la Justicia sobre el que tenía influencia el Gobierno de Cambiemos.
La cuestión se judicializó pero terminó con un acuerdo entre las partes en la instancia de conciliación, cuya acta el gobierno de Cambiemos se apuró a difundir para darle un cierre al escándalo que dañó a la gestión de Mauricio Macri y que luego terminaría con la renuncia de Triaca al cargo, claramente desgastado por este hecho y por no lograr tampoco mejorar la relación con los sindicatos ni impulsar la reforma laboral.
Más atrás en el tiempo, el radicalismo tuvo su propio escándalo con personal doméstico con el ex presidente Fernando de la Rúa que hasta debió afrontar un juicio oral por la presunta contratación irregular, a través del viejo Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires, de un jardinero que trabajó en su casa quinta.
A De La Rúa se lo acusó de presunta comisión del delito de malversación de caudales públicos, en un expediente que llevó 4 años y que tuvo amplia repercusión mediática y afectó a su imagen pública.
La investigación se inició en 1998, cuando De la Rúa era jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Uno de los concejales de su partido denunció que José Benito Passo, el jardinero de la quinta de fin de semana del futuro presidente, estaba anotado como empleado público.
Tras eso se inició el pleito judicial que concluyó porque prescribió la causa.