Esto es curioso porque la historia de este plan de cooperación es de la década de los '70: el gobierno argentino propuso, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cooperación Técnica entre los Países en Desarrollo, su Plan de Acción de Buenos Aires para promover y realizar la cooperación técnica entre los países en desarrollo.
Pero la Argentina se quedó entre la teoría y la brevedad de sus ciclos político-sociales-económicos, y el abrupto cambio entre uno y otro.
¿Son de utilidad los acuerdos?
Estos acuerdos de cooperación han servido para unir países en desarrollo y también buscan que se pueda cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.
Por ahora, los avances se dan a través del intercambio de experiencias, conocimientos, recursos económicos y humanos de los pueblos involucrados.
Brasil es quien mejor ha trabajado la diplomacia latinoamericana en África. Venezuela lo intentó cuando tenía dinero y Hugo Chávez acumulaba ambiciones.
Pero nunca fue tan expansivo como Cuba, en especial desde la guerra civil en Angola. En cuanto a la Argentina, hubo algún intento aislado y una misión comercial que lideró Guillermo Moreno en días de Cristina Fernández de Kirchner. Nada serio y menos sostenible.
¿Cuáles son sus objetivos conforme a la agenda 2030?
La Cooperación Sur-Sur tiene previsto alcanzar una serie de objetivos entre los cuales se encuentran:
- Formular estrategias para que los países en desarrollo alcancen su propia autosuficiencia, todo esto tomando en cuenta su capacidad creativa.
- Mayor conciencia colectiva a través del intercambio de experiencia entre los países en desarrollo, teniendo en cuenta sus conocimientos.
- Darle mayor prioridad a las necesidades de aquellos países que presenten mayores dificultades y crisis económicas, sociales o ambientales.