En un video del autodenominado biofísico alemán que "trabaja en un laboratorio", Andreas Kalcker, y que fue dado de baja en varias oportunidades por Google por representar un grave peligro para la salud de la población, recomienda la ingesta de dióxido de cloro para curar el COVID-19.
Si bien esto fue desmentido en varias oportunidades por organismos oficiales y la gran mayoría de la comunidad científica, la periodista argentina Viviana Canosa los desafió al beberlo desde una botella y disparó: "Por favor, dejen de prohibir tanto porque ya no alcanzo a desobedecer todo".
La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) difundió un informe en el que explicó:
"Los productos que se promocionan con esta composición no están autorizados como medicamentos o suplementos dietarios ni cuentan con estudios que demuestren su eficacia.
Debido a la circulación de información en redes sociales y medios digitales relacionados a la utilización de dióxido de cloro para el tratamiento de COVID-19 u otras enfermedades, se recuerda que el producto mencionado no cuenta con estudios que demuestren su eficacia y no posee autorización alguna por parte de este organismo para su comercialización y uso.
En base al informe de este año del Organización Panamericana de la Salud (OPS), resulta necesario destacar que la ingesta de dióxido de cloro y el clorito de sodio reaccionan rápidamente en los tejidos humanos y si se ingieren, pueden causar irritación en el esófago y estómago, dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea e intoxicaciones severas, entre otras complicaciones que pueden incluir graves trastornos hematológicos, cardiovasculares y renales.
Además, la inhalación puede generar edema pulmonar, broncoespasmos, neumonitis química y edema de glotis, entre otras complicaciones respiratorias como bronquitis crónica y erosiones dentales, así como complicaciones en otros órganos del cuerpo.
En este sentido, en el año 2016 la ANMAT emitió un comunicado sobre el producto “MMS –Milagroso suplemento mineral” , derivado del clorito de sodio (similar a los actualmente comercializados) que se presentaba como un tratamiento alternativo para varias enfermedades.
Por ello, se advierte a la comunidad no consumir productos que contengan dióxido de cloro o sustancias relacionadas (clorito de sodio, hipoclorito de sodio, lavandina) ya que no hay evidencia científica sobre su eficacia y la ingesta o inhalación de estos productos podría ocasionar graves efectos adversos".
Movimientos anti-vacunas y otros metafísicos en contra de los laboratorios y de todo lo que recomienda la ciencia también estuvieron aconsejando la hidroxicloroquina. Los jefes de Estado de Brasil y Estados Unidos, Jair Bolsonaro y Donald Trump, respectivamente, se sumaron a esta iniciativa.
Sin embargo, el representante estatal republicano, Randy Fine, quien contrajo coronavirus, probó esta supuesta "pócima mágica" y advirtió que no es tal.
Él publicó en Facebook que necesitaba hacerse una radiografía pulmonar ya que sus síntomas ahora incluyen fiebre recurrente y tos torácica, y comentó que el tratamiento con hidroxicloroquina que había estado siguiendo fue ineficaz.
“He tenido resfriados en innumerables ocasiones. Nunca había lidiado con algo como esto. Y para aquellos que quieren creer que la hidroxicloroquina es algún tipo de solución mágica, también la he estado tomando y no me opongo a su uso, pero estoy cansado de que la gente crea que es mágica”, alertó.