En mayo, Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña y Australia publicaron declaraciones conjuntas en las que expresaban su preocupación por la inminente ley de seguridad nacional, mientras que Nueva Zelanda se sumó a la iniciativa tras la entrada en vigor de la legislación. Los cinco países también suspendieron sus tratados de extradición con Hong Kong tras la promulgación de la ley de seguridad nacional, según el periódico South China Morning Post.
Sin embargo, el portavoz del Ministerio, Zhao Lijian, advirtió en noviembre del 2020 que "no importa cuántos ojos tengan, cinco o diez o los que sean", cualquiera que se atreviera a socavar los intereses de China debería "tener cuidado de no ser pinchado en el ojo".
Pero dentro de la unidad de los Five Eyes, hay algunas diferencias entre los miembros con respecto a la forma en la que han abordado a China, incluso en lo que respecta a la amenaza de seguridad de Huawei.
Canadá, por ejemplo, sigue siendo el único país de los Cinco Ojos que no tiene una política formal de prohibición de la tecnología 5G de Huawei, explica South China Morning Post.
Pero el caso especial es el de Nueva Zelanda, cuya ministra de Relaciones Exteriores, Nanaia Mahuta, declaró en abril que el Estado se sentía "incómodo" con la ampliación de las competencias de los Five Eyes. El pequeño Estado se ha mostrado reacio a aceptar el enfoque de seguridad del bloque hacia Beijing.
Sin embargo, las presiones no se hicieron esperar. El lunes (31/5) la primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, bajo presión de periodistas australianos, dijo:
"Niego rotundamente la afirmación de que Nueva Zelanda esté haciendo otra cosa que no sea adoptar una posición de principios en materia de derechos humanos y de comercio en relación con China".
Y agregó: "En ningún momento de nuestras discusiones de hoy he detectado ninguna diferencia en nuestras posiciones relativas sobre la importancia de mantener una perspectiva muy fuerte y de principios en cuestiones relacionadas con el comercio, en cuestiones relacionadas con los derechos humanos".
China es el principal socio comercial de Nueva Zelanda, por lo que no está dentro de intenciones dañar las relaciones con el gigante asiático. Es por eso que el Estado se esfuerza por "encontrar un punto medio" en el que no se viera necesariamente envuelto en las opiniones de los demás.
"El comercio entre China y Nueva Zelanda superó los 31.000 millones de dólares neozelandeses (22.400 millones de dólares estadounidenses) el año pasado, siendo los productos lácteos la principal exportación a China y la maquinaria y equipos eléctricos la mayor importación. Los dos países también han eliminado casi todos los aranceles comerciales entre ellos tras actualizar su acuerdo bilateral de libre comercio a finales de enero", detalla el periódico.
"Por el contrario, Beijing ha impuesto restricciones comerciales perjudiciales a una serie de productos australianos tras las peticiones de Canberra para la investigación sobre el origen de Covid-19, y ambos intercambiaron duras palabras en diciembre", agrega South China Morning Post.
En abril, Ardern dijo que los Five Eyes seguían siendo la "asociación de seguridad e inteligencia más importante", pero que Nueva Zelanda tenía una política exterior independiente.
Pero a medida que la rivalidad estratégica se profundice entre USA y China, Wellington se verá sometido a una mayor presión. Nueza Zelanda necesita proteger sus intereses económicos y mercados actuales y no puede permitirse sacrificarlos por la hegemonía de USA.
Nueva Zelanda, junto con las naciones del sudeste asiático, prefiere "la diplomacia silenciosa, o tradicional, a la diplomacia de megáfono".