No obstante, no fue hasta cuando fue citado a prestar declaración indagatoria por la Justicia en la Causa Ciconne, expediente que condenó al exvicepresidente Amado Boudou, cuando su nombre empezó a ganar popularidad. Con el ex vicepresidente Insfrán tenía un estrecho vínculo.
Asimismo, desde hace tiempo que la oposición nacional y provincial critica su largo gobierno como una "monarquía de facto", a la que le atribuyen características "feudales". Las denuncias van desde una baja calidad institucional en términos de acceso a la información pública, mal trato hacia los medios de comunicación locales –el gobernador monopoliza los actos de gobierno a través de sus propias cuentas en redes sociales, como Facebook Live-, y el atraso provincial en infraestructura, agua corriente y cloacas.
Su reputación de mano dura se acentuó el año pasado cuando Alejandra Olmedo, dirigente formoseña de Juntos por el Cambio, denunció una agresión física y verbal a un fiscal de mesa durante las PASO. "El primer altercado fue porque él (Insfrán) se presentó a votar sin DNI y ella se negó, al igual que la presidenta de mesa a permitir que vote", explicó en aquel entonces Olmedo.
Como si todas estas acusaciones fueran poco, el gobernador también quedó en el ojo de la tormenta por la reestructuración de la deuda de Formosa. Según trascendió, la provincia llegó a pagarle a la empresa The Old Fund 7 millones de pesos por un asesoramiento que nunca quedó claro.