De la guitarra a Inteligencia militar
Tras su mandato como legislador nacional, Luis Uriondo fue designado al frente de la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar, en 2004.
Lo nombró el por entonces ministro de Defensa, José Pampuro, de quien era asesor, y asumió en su nuevo cargo el 10 de noviembre de ese año.
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La toma de la comisaría de Frías en los diarios, objetivo cumplido para los Uturuncos
Por entonces, pintaba la personalidad de Uriondo: “amante de las tertulias en las que suele tocar la guitarra, el bombo y cantar, es apreciado en el mundo del PJ, que ve al "Negro" como un tipo con códigos, confiable, un orgánico del sistema político y el funcionariado”.
El matutino también recordaba que “su vinculación con los militares no es casual: sus tíos Oscar Augusto y Carlos Alberto Uriondo fueron generales de división y brigada. Oscar Augusto fue co-fundador del GOU y en el gobierno peronista llegó a ser jefe de Control de Estado, precursora de la SIDE”.
Antes de desembarcar en Dirección, Luis Uriondo fue colaborador de Carlos Corach y Miguel Angel Toma durante el gobierno de Carlos Menem. Luego Fernando De la Rúa lo nombró secretario del Consejo de Seguridad Interior, y allí siguió con Eduardo Duhalde. Desde ese puesto condujo la negociación con el piquete de General Mosconi, en 2000.
Los Uturuncos
Aldo Duzdevich calificó a los Uturuncos como “la primera guerrilla rural del país” y cuenta que su nombre “viene de una antigua leyenda colla: también conocido como Runa-Uturungu, o Uturunco, es el hombre-puma en la versión del Noroeste argentino. Se trata por lo general de un indio viejo que en horas de la noche se convierte en puma, revolcándose sobre una piel de este animal. Posee una gran fuerza y ferocidad. Sus correrías duran hasta el amanecer, hora en que recupera su forma humana. En la época colonial el uturunco atacaba a los colonizadores españoles que explotaban a los pueblos originarios. Los nuevos Uturuncos se proponían luchar contra los amos extranjeros y sus sirvientes locales”.
En su primera proclama, los Uturuncos decían: “Nuestras banderas son la Soberanía Política, la Independencia Económica y la Justicia Social (…) Bajo la protección de esas banderas consustanciadas con la gloriosa enseña azul y blanca, que preside nuestros destinos, juramos vivir o morir por los siguientes objetivos”, y mencionan entre ellos el “retorno a la Patria del general Juan Perón, y devolución del cadáver de la protectora de los humildes Eva Perón”.
Según Ernesto Sala (autor de El origen de la guerrilla peronista), el origen de los Uturuncos fue el Comando 17 de Octubre de la Resistencia Peronista que actuaba desde 1956 en la zona de Tucumán y Santiago del Estero.
Sobre el golpe a la Comisaría de Frías, Duzdevich consigna no hubo “bajas ni heridos” y que el grupo logró “al día siguiente ser primera plana de La Prensa”, ya que buscaban conseguir prestigio como agrupación.
Sala considera que “la guerrilla de los Uturuncos solo pasó a formar parte de los antecedentes lejanos de las formaciones armadas que se extendieron por todo el país a principios de los setenta. Se sabe de ella, como de algunas otras similares, poco y nada. Los estudiosos del fenómeno insurgente no repararon en ella ni intentaron determinar si existía una relación con la nueva guerrilla, o el grado en que ésta conocía los intentos anteriores”.
Pero afirma “que a partir de 1959, los Uturuncos y otras protoguerrillas tanto urbanas como rurales iniciaron el camino y fueron consecuencia de un intenso debate de la militancia peronista y marxista acerca de la conveniencia u oportunidad de formar focos guerrilleros en el campo o la ciudad; las posiciones éticas acerca de la utilización de la violencia como camino de liberación fueron también una parte importante de dicho debate”.
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