De la apertura del aeropuerto a 'la rosca': Club de Campo Chumamaya, una lluvia terrible. Todavía no estaba muy vigente en los countries clubs del GBA la condición de seguro pago al día en los vehículos que ingresaran pero en Chumamaya era lo primero que pedían. No hubo otro mecanismo de seguridad visible, quizás porque caída un mar del cielo que dificultaba hasta la vista.
Los gobernadores estaban en una residencia y el resto en un salón donde se comentaban, y hasta magnificaban, las noticias que llegaban de Buenos Aires mientras faltaba información acerca de lo que sucedía a unos metros de distancia entre los gobernadores pero la idea instalada se refería a una distribución del gabinete de ministros que vendría.
Estaba muy definido que
- Adolfo Rodríguez Saá quería liderar el Ejecutivo Nacional,
- él reclamaba que los gobernadores asumieran en ministerios porque eso enviaría el mensaje de unidad,
- los gobernadores preferían enviar a amigos y no comprometerse con la propuesta del Adolfo.
El rumor en aquella noche acerca de Néstor Kirchner fue, precisamente, que sería ministro del Interior. Pero el cargo que le deslizaron, cualquiera haya sido, lo rechazó.
Sin embargo, en esas horas ocurrió algo que sería trascendente en los días venideros y que muchos no le concedieron la importancia que tenía: la Provincia de Buenos Aires no estaba presente.
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30/12/2001: Adolfo Rodriguez Saa dialoga con los gobernadores Carlos Rovira, Gildo Insfran, Juan Carlos Romero y Carlos Ruckauf en Chapadmalal. Fue el día de su renuncia como Presidente. Foto NA.
¿A quién se le ocurría organizar un nuevo Gobierno o algo parecido sin la presencia de Provincia de Buenos Aires, en especial en el marco de la Constitución Nacional de 1994? Sólo Justo José de Urquiza podía resultar un boligoma semejante pero eso había sido un error del siglo 19. En el siglo 21 que comenzaba, eso no era admisible ni soportable.
La respuesta que consiguió la pregunta fue: "Un frente de tormenta le impidió llegar a Carlos Ruckauf".
Muy curioso que el supuesto frente de tormenta no había resultado obstáculo para Reutemann, por ejemplo, pero sí para Ruckauf y Eduardo Duhalde.
En el microclima de Merlo no se preguntaron en qué andaba Provincia de Buenos Aires. Lo conveniente habría sido detener el conciliábulo hasta lograr la presencia bonaerense. Quizás la ausencia de Ruckauf y Duhalde provocó que las ofertas del Adolfo no fuesen aceptadas por quienes eran sus pares.
Un fervor similar, con ausencia de reflexión, había llevado a Adolfo, 10 años antes, a manifestarse presidenciable apenas consiguió su triunfo reelectoral de 1991, inicio de sus desventuras de 1992 y 1993, con Carlos Menem empoderado por el éxito de la convertibilidad. La política de alta competición no admite 2 errores tan groseros porque sin duda habrá otro más. Y es lo que sucedió antes de la Nochevieja.
Aquel 19 de diciembre no sólo caía un gobierno, sino dos gobiernos: el que se iba y el que estaba por llegar.