Pero dado que no se trata de cambiar pieza por pieza como si de ajedrez se tratara, el cuerpo técnico de Argentina evalúa qué perfiles pueden ensamblarse mejor, y eso no necesariamente significa que jueguen tres delanteros.
Efectivamente, Scaloni y su CT se dirimen entre dos nombres para suplir ese hueco que dejó Messi y jugar ante Uruguay: Thiago Almada o Giuliano Simeone.
Thiago Almada: creatividad en el mediocampo
Las características de ambos futbolistas pueden aportar distintas variantes al equipo. El ex Vélez supondría ser el reemplazante más natural de Leo. Con cualidades de volante creativo, un embajador de esa posición tan especial para la cultura argentina como es la del enganche, Almada significaría sumar un jugador más a la zona de la mitad de la cancha.
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Thiago Almada es una posibilidad para el CT
En caso de estar, Thiago se movería más cerca de los otros tres mediocampistas, que seguramente sean Alexis Mac Allister, Rodrigo De Paul y Enzo Fernández. El jugador del Lyon funcionando como enlace entre los volantes y los delanteros, como ese eslabón para imprimirle cambios de ritmo y verticalidad a la jugada.
En los partidos que ha jugado con la Selección suele partir por izquierda, pero su tendencia a ir hacia el centro y asociarse por dentro terminan por encontrarlo lejos de la banda y más en lugares de circulación. Un futbolista predispuesto para el pase corto y la gambeta. En ese caso, el equipo de Scaloni ante Uruguay será uno fuertemente creativo en la zona de gestación.
Giuliano Simeone: pragmatismo y potencia
La otra variante es Giuliano Simeone. El hijo del Cholo se ha ganado un lugar luego de que su buen nivel le valiera, primero, la convocatoria a los Juegos Olímpicos de París 2024 con la Sub 23. Ahora, le llegó la oportunidad en la Mayor.
Un potencial ingreso de Giuliano significaría introducir un perfil ciertamente diferente del de Almada. Para empezar, suele jugar por la banda derecha, aunque para Scaloni también puede hacerlo por izquierda.
Si juega en lugar de Almada, el equipo perdería creatividad y buen pie, pero sumaría un jugador con mucha potencia, despliegue físico y obstinación. Tal como analizábamos en los JJ.OO de París, Simeone tiene una obstinación inclaudicable, una de la que se sirve para pelear una pelota dividida, no dar por perdida la posesión, capturar un rebote o reventar el arco si la pelota queda boyando cerca.
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Giuliano se ganó la consideración a fuerza de determinación
Es aguerrido, y tiene mucha potencia física, que utiliza para ser fuerte en los duelos contra los rivales. No es un jugador que se caracterice particularmente por ser vistoso, pero cuando toma la pelota con el arco de frente y en situación de ataque, parece un robot programado con un único objetivo: el arco rival.
Giuliano tiene también cualidades llegadores. Le gusta (y puede) pisar el área. Suele arrancar fuera de ella, colaborando en la creación del juego colectivo, pero jamás se desentiende de la jugada. Si avanza, él también lo hace. Si se acerca al área, comienza su carrera para estar él ahí también.
Con la Celeste de Marcelo Bielsa en la mira, con esa impronta adrenalínica e intensa que tiene su equipo, pensar en Simeone como un perfil para contrarrestar eso parece una idea lógica.
Si Thiago Almada se gana el boleto de Scaloni para ser titular, ante Uruguay podrá verse un 11 más similar al que engendró la idea madre de la Scaloneta. En cambio, si jugara Simeone, estaríamos hablando de un equipo más pragmático, con dos futbolistas (tanto Giuliano como Nico González) con capacidad para el ataque pero también para colaborar en retrocesos y en tareas defensivas.
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