Este descenso es clave, ya que aproxima al país a las condiciones necesarias para refinanciar vencimientos de capital en los mercados internacionales, particularmente en el próximo mes de julio.
Factores clave para el financiamiento externo
El costo de financiamiento de Argentina, estimado en un 10,4% a 10 años, podría mejorar ante dos escenarios: una compresión adicional del riesgo país o un descenso en las tasas estadounidenses.
En este último aspecto, el mercado proyecta que la Reserva Federal (Fed) reducirá las tasas en 25 puntos básicos durante el primer semestre de 2025, lo que favorecería a la economía local.
Con estas condiciones, Argentina podría acceder nuevamente al mercado internacional a tasas de un solo dígito, reduciendo la presión sobre las divisas del Tesoro y facilitando al Banco Central la acumulación de reservas netas.
Bonos: Oportunidades en los plazos largos
Tal como señalan desde Facimex, se espera un mayor interés en los bonos largos de la curva de Globales (GD35, GD38 y GD41) por tres motivos principales:
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Atracción de los retornos totales: Los inversores privados tenderán a reinvertir buscando un rendimiento superior, impulsado por la posibilidad de convergencia con países de calificación crediticia BB, como Brasil o Colombia.
Reinversión de inversores offshore: Aquellos que incrementaron su exposición a Argentina durante el último trimestre de 2024 necesitarán mantener posiciones para no reducir su exposición en carteras emergentes.
Mayor atractivo de los bonos largos frente a los cortos: Alrededor de dos tercios de los pagos a privados se destinaron a tenedores de bonos más cortos, como los GD29 y GD30, los cuales han perdido competitividad frente a alternativas más largas y ciertos bonos provinciales de calidad.
Proyecciones de rendimiento
El análisis sugiere que los bonos largos presentan un potencial significativamente superior. En un escenario base, si Argentina converge al promedio de países con calificación “B”, los retornos proyectados para los GD35, GD38 y GD41 oscilan entre 5,1% y 6,8%, frente al rango de 1,3% a 2,6% para los bonos cortos (GD29 y GD30). En un contexto optimista, con una convergencia hacia países BB, los bonos largos podrían generar un rendimiento del 21,6% al 22,4%, mientras que los cortos alcanzarían entre 8,9% y 11,5%.
Además, los Globales largos permiten invertir en paridades más bajas que las de los bonos cortos, lo cual añade un elemento de interés para los inversores. Por otro lado, quienes prefieran evitar un alargamiento de la duración encuentran oportunidades en swaps hacia instrumentos como el Bopreal 2027 (BPOC7) o bonos provinciales de alta calidad, como el Santa Fe 2027 (SF27D) y el Córdoba 2027 (CO24D).
Otras proyecciones
Desde First Capital Group aseguran: "De cara a 2025, incluso en un contexto favorable, los retornos serían más moderados, dado que la normalización hacia niveles más sostenibles ya ha ocurrido."
"Por ejemplo, si el riesgo país se ubicara en 450 puntos básicos (nivel similar al exhibido por países como India) y las tasas de los Treasuries permanecieran en niveles actuales (4,7% anual para los treasuries a 10 años), el GD35 podría apuntar a un rendimiento de 9,2% anual, generando un rendimiento cercano al 18% directo en US$, considerando el cobro de cupones."
Así, en un escenario optimista donde la tasa de retorno de los soberanos argentinos converja hacia la de países comparables, los mayores retornos se concentrarían en los bonos más largos. Así, en un escenario optimista donde la tasa de retorno de los soberanos argentinos converja hacia la de países comparables, los mayores retornos se concentrarían en los bonos más largos.
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