Ese ejercicio golpea en un sentido parecido al que lo hace con la industria automotriz, por ejemplo. Al demorar los pagos por distintas disposiciones (en algunos casos hasta 210 días), se vuelve imposible la operatoria que también se acompaña con inflación y devaluación permanente.
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Flybondi, otra víctima de la falta de dólares.
Para Flybondi, la “canilla” permanece cerrada hace mucho tiempo, a punto tal que la compañía informó el riesgo de “perder” dos aeronaves por tiempo indeterminado a raíz de un inminente incumplimiento con las empresas dueñas de las aeronaves arrendadas. Algo que golpearía las ilusiones de crecimiento de la empresa nacional.
De hecho, en las últimas semanas la empresa debió frenar el ritmo que traían las conversaciones para poder instalar nuevas rutas hacia Brasil. También tuvo que introducir modificaciones de pasajes para junio, previendo la posibilidad de una reducción de la flota activa actual.
Por otra parte, Flybondi había anunciado un crecimiento de flota, que también podría verse afectado. La intención de la empresa era la de arrendar dos aviones más, algo que parece complejo al no poder afrontar los gastos de la flota actual.
Con ese panorama, se hace difícil pensar en una industria pujante como lo supo ser en 2019, con el boom de las low costs. Peor aún, pronto se comenzará a deteriorar el poco sistema montado, poniendo en riesgo financiero y físico, tanto a empresas como a clientes.
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