Por su parte, Diego Piccardo, economista de la LyP explica que "en el pasado se declaró la emergencia agropecuaria y facilitaron préstamos a tasa blanda a los productores. Este no es el camino. Hay que avanzar en medidas que den un alivio genuino al sector privado, reduciendo y eliminando los derechos de exportación, y también levantando las barreras cuantitativas a la exportación”.
El analista agrega que "en oposición de casi todos los países, los productores agrícolas argentinos enfrentan impuestos directos e indirectos que deprimen los precios que reciben y les restan rentabilidad. Destacan las retenciones, que alcanzan alícuotas de más de 30%, y generan un sesgo anti-exportador y anti-productor. A esto hay que sumarle medidas de restricción cuantitativa a las exportaciones, como las que vimos recientemente para la carne bovina".
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La sequía traerá implicará el ingreso de menos dólares
Cepo y retenciones
Finalmente el director de L y P, Aldo Abram, señaló que "el cepo implica una retención cambiaria a todos los que exportan, que es la diferencia entre lo que recibe el productor al tipo de cambio mayorista del Banco Central y lo que le costaría recomprar esa misma cantidad de divisas en el mercado paralelo financiero. Hoy esa retención se acerca a la mitad del valor exportado”.
La situación actual no es novedosa. el apoyo al sector agrícola fue negativo desde comienzos de los 2002, cuando se impusieron derechos de exportación al sector en medio de la emergencia económica. Como la gran mayoría de los impuestos en Argentina, 20 años después el tributo de emergencia sigue en vigor, incluso con alícuotas más altas. No debemos apuntar a tener un esquema que subsidie al sector agrícola. Simplemente hay que establecer esquemas impositivos y regulatorios razonables, que den incentivos a la inversión y el crecimiento, sin castigar a los productores.