Sin embargo, algo bastante llamativo es la cantidad de etapas y módulos por terminar para la activación final de Ethereum 2.0. En una primera etapa, conocida como la fusión -The Merge- donde Ethereum 1.0 y 2.0 convivirían paralelamente, y esto se atrasa debido a que aún no están listos la mayoría de módulos para dar inicio a esta fase. Esto evitaría que se fije una fecha final para el lanzamiento de «la fusión».
El resto de las etapas, al igual que la fusión, marcan un claro atraso que alivia a todos aquellos incursionados en la minería. Justin Drake, otro de los desarrolladores principales de Ethereum, estimaba que la fusión de ambos protocolos -PoW y PoS- llegarían para 2021. Pero tal parece que no ocurrirá.
Tal parece que, por ahora, los programadores han evitado hablar de una fecha en concreto y se atrasa -aún más- la llegada de Ethereum 2.0.
La enorme demanda de esta criptomoneda, se convirtió en un dolor de cabeza para las comisiones. Al día de hoy las tarifas de red en Ethereum rondan los US$30, por una transferencia particular de una cartera a la otra. Para la ejecución de contratos inteligentes el coste suele ser mucho mayor. Con este nivel de tarifas se vuelve insostenible utilizar esta red con normalidad.
Ahora bien, Ethereum actualmente solo puede procesar entre 12 a 20 transacciones por segundo -TPS-, con un bloque minado cada 12 segundos. Con la migración a PoS, en teoría, la red sería capaz de procesar más de 100.000 TPS. Un incremento exponencial. Esto permitiría reducir las comisiones de red, pero, debido a desafíos técnicos que han ido encontrando los desarrolladores en el camino, la fecha de llegada de Ethereum 2.0 aún está por verse, y el fin de la minería se atrasa.