En los '70 las curtiembres lograron cerrar el mercado de exportación de cueros (y después algunos economistas lloran la brecha externa…). En los '90 se reabrió el mercado aunque con una retención. Pero hecha la ley hecha la trampa: el precio que se usaba para fijar la retención no era el precio del cuero de acá sino un precio (altísimo) de EEUU. ¿El resultado? La retención era prohibitiva y el cuero localmente seguía sin valer nada.
Lo increíble de esta historia es que como las curtiembres tampoco crecieron en capacidad (mucha inestabilidad, capital caro, etc.) el cuero no tenía demanda y los frigoríficos terminaban enterrando los cueros, lo cual generaba un pasivo ambiental. La intervención del Estado había logrado transformar un producto premium de exportación en un pasivo ambiental. ¡Caramba! Ese sí que era el camino del éxito.
Al eliminar la retención se termina con esta distorsión. Al valorizarse el cuero gana el productor ganadero, gana el frigorífico y gana el consumidor. Es como siempre pregona el presidente
@JMilei, mientras que las garras del Estado destruyen valor en su intento de redistribuir riqueza (en general de la población en general a los grupos con capacidad de lobby), la libertad del mercado recupera y le restituye esa riqueza a quienes la crearon.
Hace un tiempo @gonzalezfragaok me advirtió de este tema (gracias Javier), pero el Secretario @PALavigne83 ya conocía todos los detalles ya que era un tema que tenían con el Ministro
@LuisCaputoAR en el radar a sabiendas que lo de hoy lo solucionaba. VLLC!
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Sadesa, proveedor de materia prima para calzado deportivo.
Nombre y apellido
Una elevada retención adicional a las exportaciones de cueros crudos, salados o 'wet blue' le impedía a los frigoríficos que faenaban bovinos exportar el subproducto en forma directa. Por lo tanto se los vendían a la industria curtidora, que imponía el precio. Controlar 'la lapicera' del Estado permitía a las curtiembres comprar la materia prima al precio que quisieran pagar: 50% menos que en USA.
Luego de tratar los cueros con los productos químicos o prohibidos o limitados en el 1er. Mundo, la 'industria curtidora' exportaba esos cueros con un poco más de 'valor agregado'. Es increíble que con semejante negocio 'redondo', los Yoma quebraran su establecimiento industrial riojano.
En cambio Sadesa, de la familia Galperín pudo financiar la educación del joven Marcos, entre otras erogaciones: dato interesante de Matías Longoni.
En días de Mauricio Macri se establecieron cuotas de exportación de cueros salados: los frigoríficos podían vender una parte de sus cueros y las curtiembres conservaban lo suyo. En teoría, salomónico. Pero no funcionó para los frigoríficos y ahí fue cuando enterraron los deshechos de la faena y provocaron el pasivo ambiental mencionado por Sturzenegger, para quien la historia, evidentemente, comenzó con Macri y no antes.
Al eliminar las retenciones a economías regionales, se termina la protección a la familia Galperín y otros miembros del club (no los Yoma, cancelados hace tiempo).
De todos modos, Sadesa ya ha crecido. No solamente es gran proveedor de cueros para calzados deportivos sino que ya tiene expansión en Vietnam, en Asia, el gran mercado global. Es el camino de los Rocca: crecer subsidiados en la Argentina para ir al exterior. Es un modelo y no está mal. Pero ¿por qué no para todos y sólo para pocos?
Eso sí: que el Jeff Bezos argento no mencione más la libertad económica cuando su origen es el proteccionismo estatal, amparado en la ignorancia de internautas.
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Sadesa Vietnam, el futuro de la curtiembre de los Galperin.
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