"Pese a la pandemia del covid-19 (...) Toyota seguirá manteniendo sus actividades, con la implementación de amplias medidas de prevención sanitaria", indica el grupo japonés en un comunicado.
Al contrario de Volkswagen, que depende en gran medida del mercado europeo, muy afectado por la crisis sanitaria, el grupo japonés se benefició del sólido crecimiento de ventas en China (+10,9% el año pasado para sus marcas Toyota y Lexus).
Desde 2018, Volkswagen también se ha embarcado en un cambio estratégico que pone más énfasis en su rentabilidad -inferior a la de Toyota- que en los volúmenes de ventas.
Las ventas combinadas de Toyota y Lexus cayeron el año pasado un 12,7% en América del Norte y un 8,5% en Europa.
Además de estas dos marcas, el grupo Toyota también comprende sus filiales Daihatsu (vehículos pequeños) e Hino Motors (camiones).
El grupo tiene previsto publicar sus resultados del tercer trimestre de 2020/21 el 10 de febrero. El pasado mes de noviembre había elevado sus previsiones anuales, gracias a la recuperación de su actividad.
"Toyota se está recuperando gradualmente del impacto del nuevo coronavirus" y "lo está haciendo mejor que sus rivales", declaró recientemente a la agencia 'AFP' Satoru Takada, analista de automoción de TIW, con sede en Tokio. Sin embargo, advierte que no hay que ser demasiado optimista sobre las perspectivas de la industria automovilística japonesa en su conjunto para este año.
"La actual escasez de semiconductores está obligando a los fabricantes a reducir los niveles de producción, con una nueva ola del virus que afecta a muchos países de Europa y otros lugares", dijo Takada.
"La fortaleza del yen es otra fuente de preocupación", ya que podría pesar sobre los beneficios de los fabricantes japoneses en el extranjero, añadió.
Las compañías japonesas Nissan y Mitsubishi Motors, aliadas de la francesa Renault, también publicaron el jueves sus volúmenes de ventas anuales, que cayeron mucho más que los de Toyota.