Una “victoria” fiscal sostenida con deuda
La estrategia del Gobierno de mostrar superávit mientras multiplica compromisos futuros puede servir como una herramienta política, pero no resiste el paso del tiempo. La capitalización de intereses permite “dibujar” resultados positivos en el corto plazo, pero las cifras reales —que suman ya 4,8% del PBI en lo que va de 2025— dejan en evidencia que la sostenibilidad fiscal es, como mínimo, dudosa.
La paradoja es clara: el Tesoro logra superávit evitando pagar intereses ahora, pero en el proceso, genera una bomba de tiempo que puede estallar cuando estos instrumentos comiencen a vencer. No es casual que parte de las reservas se hayan sostenido con giros de utilidades contables del BCRA, es decir, con una forma encubierta de emisión monetaria, contradictoria con la bandera de equilibrio que enarbola el gobierno de Javier Milei.
El tuit de Quirno, lejos de calmar, sugiere un nivel de paranoia innecesaria. Si nadie estaba hablando de default, ¿por qué salir a desmentirlo con tanta vehemencia?
¿Se trata de un intento por blindar políticamente al equipo económico? ¿Se trata de un intento por blindar políticamente al equipo económico?