No faltaban quienes especulaban con que el escándalo de las vacunaciones de privilegio impactaron en los precios a partir de un golpe a la credibilidad del Gobierno.
Por otro lado, el desempeño de los bonos ponía en duda la efectividad de un acuerdo entre el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para la recomposición de sus precios.
"Los bonos vinieron sufriendo muchísimo en las últimas semanas -en realidad, meses-, y en este marco, el acuerdo por sí solo (con el FMI) no serviría para una recomposición sostenida de los precios. En otras palabras, el acuerdo es condición necesaria, pero no suficiente para ayudar a la recuperación de los activos argentinos", reportó la consultora Portfolio Personal Inversiones (PPI).
"La volatilidad se mantiene en el mercado local, donde el panorama no se modifica. La paciencia de los inversores es poca y los precios de los bonos soberanos en dólares no logran hacer piso, con paridades que continúan por debajo del 40%", sostuvo.
Acotó que "en esta línea, ya los acreedores extranjeros comenzaron a marcar la cancha a través de un comunicado donde ponen foco -y como primera necesidad- en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional".
Uno de los grupos de acreedores de la Argentina que ingresaron al canje de deuda cerrado el año pasado emitió la semana pasada un duro comunicado en el que critica el rumbo de la política económica de Alberto Fernández. Se trata del Ad Hoc Group of Argentina Exchange Bondholders, integrado por, entre otros, los fondos Monarch, HBK y Redwood Capital.
El texto sostiene que aun tras la reestructuración de la deuda en moneda extranjera, "las condiciones macroeconómicas locales han continuado deteriorándose", además de afirmar que las estimaciones de inflación previstas en el presupuesto "no son creíbles".
Por otro lado, el grupo acusa al Gobierno de dilatar un acuerdo con el FMI, cuando este -dice- "se necesita desesperadamente".