La empresa es administrada actualmente por Leonardo, Iván y Gisella Capitanich, hijos de Héctor Capitanich, y produce algodón, soja, maíz, trigo, sorgo y girasol, además de desarrollar ganadería bovina, con campos propios y, principalmente, arrendados.
Fuerte deterioro de la empresa del hermano de Capitanich
Los registros de la Central de Deudores del Banco Central muestran el fuerte deterioro financiero de la compañía. Gran parte de sus obligaciones ya se encuentran clasificadas en situación 3 y 4, categorías que reflejan un elevado nivel de irregularidad crediticia.
El mayor acreedor es Banco Galicia, con $1.828,9 millones, seguido por John Deere Credit, con $1.749,8 millones. Pero también aparecen entre los principales financiadores:
- Banco Santander
- Banco del Sol
- Nuevo Banco del Chaco
- Banco Nación
- BBVA
- Banco Ciudad
- Distintas sociedades de garantía recíproca y agentes del mercado de capitales
Además, la empresa acumula 188 cheques rechazados, por un monto superior a $3.697 millones, y los últimos documentos impagos corresponden a esta misma semana, lo que evidencia que los problemas de liquidez continúan profundizándose.
Acreedores, en la Justicia
Durante las últimas semanas también se acumularon demandas ejecutivas promovidas por Banco Ciudad, Syngenta Agro, Depsa Valores, Polo Valores, Innova SGR y Crecer SGR, entre otros acreedores, que recurrieron a la Justicia.
Tal es el caso de Syngenta Agro, que reclama el pago de US$466.606,20 tras el incumplimiento de un convenio de reconocimiento y refinanciación de deuda firmado en 2025.
Según la demanda, la empresa había reconocido originalmente un pasivo de US$582.447, acordó cancelarlo en cuotas, pero sólo abonó completamente la primera y parte de la segunda, lo que derivó en la aceleración de toda la deuda.
Por ello, la Justicia ordenó librar oficios para embargar cuentas bancarias de la empresa por US$466.606, más otros US$100.000 estimados para intereses y costas. La medida alcanza cuentas en Banco Galicia, Santander, Nuevo Banco del Chaco y otras entidades financieras.
Además de otras causas, como la promovida por Depsa Valores, en la que también se dispuso el embargo sobre créditos, acreencias y derechos de cobro de la compañía, además de intereses y costas, se suma otro frente que mantiene abierta la empresa en los tribunales:
Conflicto judicial, ¿y violencia?
Capitanich Agropecuaria protagoniza una disputa judicial con la firma Halgon SAS por la explotación de un establecimiento rural conocido como La Montenegrina, ubicado en la localidad de Vilelas, en el departamento Juan Felipe Ibarra, Santiago del Estero Capitanich Agropecuaria protagoniza una disputa judicial con la firma Halgon SAS por la explotación de un establecimiento rural conocido como La Montenegrina, ubicado en la localidad de Vilelas, en el departamento Juan Felipe Ibarra, Santiago del Estero
El conflicto gira sobre el derecho a explotar el establecimiento y levantar una cosecha de unas 520 hectáreas de algodón implantada en tierras arrendadas. Halgon sostiene que contaba con contratos vigentes sobre el predio y denunció que Capitanich Agropecuaria ingresó al establecimiento para cosechar la producción, por lo que inició acciones penales por presunto hurto de cosecha y daños. La empresa de la familia Capitanich, por su parte, sostiene que posee derechos de explotación sobre el campo y que actuó en el marco de los acuerdos celebrados entre las partes.
Según medios chaqueños, donde el escándalo viene ocupando gran espacio, el primer incidente de gravedad en ese conflicto ocurrió el pasado 17 de junio cuando, según la acusación, un grupo de personas irrumpió en el lugar a bordo de varias camionetas y exhibiendo armas de fuego, lo que generó momentos de suma tensión e interrumpió de inmediato las labores de cosecha.
Luego, el 4 de julio, los denunciados habrían violentado las trancas y candados para ingresar al Lote, donde instalaron un vehículo y una casilla con la presunta intención de apoderarse del algodón acumulado allí.
Pero los representantes de la firma del hermano del exgobernador atribuyen a las partes acusadas haber promovido recursos judiciales engañosos con el fin de paralizar los trabajos en el territorio, maniobra que, según argumentan, ocasionó pérdidas económicas de consideración tras frenar la recolección de la materia prima durante varios días.
En julio también, la defensa de Halgon recusó a fiscales que intervienen en la causa y denunció un supuesto favorecimiento hacia Capitanich Agropecuaria. También advirtió que, pese a las medidas judiciales dictadas durante el proceso, existía el riesgo de que los rollos de algodón fueran comercializados antes de que la Justicia resolviera el conflicto de fondo. El expediente continúa en trámite y todavía no existe una resolución definitiva sobre los derechos invocados por cada una de las empresas.
La posiblilidad de presentarse en concurso de acreedores
Mientras tanto, a la millonaria deuda bancaria se suman los cheques rechazados, las ejecuciones iniciadas por acreedores comerciales y financieros y los embargos que ya comenzaron a dictarse en distintas causas.
Por ello, afirman que la posibilidad de que la empresa solicite la apertura de un concurso preventivo de acreedores comenzó a mencionarse con fuerza en el mercado, sin embargo, hasta ahora no existe ninguna presentación judicial en ese sentido.
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