“Entre la temperatura mínima y la prevalencia de la enfermedad, que se propaga desde el sur de Brasil, los modelos de simulación indicaban que en 2023-24, las condiciones estaban dadas desde la región templada hasta la región subtropical de la Argentina. Esto contrastó con los años anteriores, donde había una distinción clara entre el norte y el sur”, explicó.
El cuidado del maíz
Para enfrentar estos desafíos, las empresas están implementando tres estrategias principales. Primero, desarrollaron modelos de simulación para entender la dinámica y la probabilidad de la enfermedad. Segundo, realizaron análisis del impacto en el rendimiento, utilizando metaanálisis y modelos epidemiológicos para seleccionar genéticas que minimicen las pérdidas. “Estamos trabajando en entender la intensidad de la enfermedad y cómo una combinación de genética, prácticas agropecuarias y uso de químicos puede ofrecer soluciones”, comentó.
En tercer lugar, mencionó el incremento en el uso de insecticidas y la exploración de alternativas químicas en ensayos de investigación. “Es crucial que los productores y técnicos identifiquen el material que mejor se adapte a su región y que ofrezca mayor resistencia a la enfermedad”, aconsejó.
Desde las empresas, subrayó que el enfoque debe estar en la ciencia, tanto en el estudio continuo de la enfermedad como en el desarrollo de material genético resistente. Mientras tanto, los productores deben centrarse en las prácticas agrícolas para reducir el impacto de la enfermedad, ajustando fechas y densidades de siembra, manejando el maíz guacho y reduciendo los puentes verdes.
Además, es esencial aplicar tecnología en el cultivo para maximizar su potencial productivo y aumentar su resiliencia. Además, es esencial aplicar tecnología en el cultivo para maximizar su potencial productivo y aumentar su resiliencia.
En cuanto a este último punto, Vartorelli mencionó que este año se llevó a cabo un trabajo conjunto con Aapresid, Aacrea y varias universidades, incluyendo la participación del INTA, para identificar los principales factores que modifican el sistema de cultivos en Argentina. “Lo más destacado de este análisis es que las fuerzas macroeconómicas, las políticas impositivas y las retenciones son los principales factores que determinan qué tipo de cultivo se elige”, afirmó.
Señaló que el factor interno más influyente en la elección del sistema de producción es la relación entre las variables económicas y el retorno de la inversión. “Cuando el retorno a la inversión no es favorable, el cultivo tiende a ser marginalizado en el uso de tecnología. Esto tiene dos consecuencias: limita el potencial de rendimiento del cultivo y aumenta su susceptibilidad a condiciones y factores externos”, concluyó.
Para los productores
El analista económico Salvador Di Stefano se atrevió a lanzar: "Llevamos vendidos 19,5 millones de toneladas de maíz, dos años atrás, a igual fecha se vendían 29 millones de toneladas."
Este año muchos productores especulan que el impacto de la chicharrita en el maíz hará que falte mercadería, desde nuestro punto de vista sobra. Este año muchos productores especulan que el impacto de la chicharrita en el maíz hará que falte mercadería, desde nuestro punto de vista sobra.
"Los exportadores ya registraron 28,6 millones de toneladas para exportar, y el consumo interno llega a 15 millones de toneladas, si sumamos el stock de la campaña pasada, sobra mercadería."
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