Los depósitos, planchados o en retroceso
Mientras los bancos aceleran con el crédito, los depósitos no acompañan. Los saldos en pesos del sector privado quedaron prácticamente clavados en marzo, y los plazos fijos se achicaron 4,1% en términos reales. La tendencia se explica por la baja en las inversiones a plazo, que se desinflaron ante un contexto de tasas reales negativas.
El dato que más ruido hace es la caída de los depósitos en dólares, que se retrajeron 3,5% en el mes. Si bien aún muestran una mejora interanual del 73%, el volantazo de marzo prende una señal de alerta.
Con la suba de los créditos y la baja de los depósitos, la liquidez empezó a resquebrajarse. El ratio amplio en pesos cayó a 34,2%, mientras que las disponibilidades líquidas bajaron a 10,5%, niveles que no se veían desde hace meses. En criollo: los bancos tienen menos margen para aguantar un sacudón.
En dólares, por ahora, el colchón sigue siendo cómodo (63,4%), pero el frente en pesos es el que más preocupa, sobre todo si la economía sigue sin rebotar y el Tesoro compite por fondos con tasas cada vez más tentadoras.
Morosidad contenida
A pesar del salto crediticio, la mora todavía está bajo control. El ratio de irregularidad se ubicó en 2%, apenas 0,2 puntos por encima de febrero. Entre las familias, el índice llegó a 3,3% y en las empresas se mantiene en 0,9%.
Lo que sí subió con fuerza fue el costo por incobrabilidad, que se ubicó en 4,7% anualizado. Aunque el sistema sigue bien cubierto —las previsiones representan 147,6% de la cartera en situación irregular—, la sensación es que el margen de error se va achicando.
Otro dato que no pasó desapercibido: el sistema financiero cerró el primer trimestre con pérdidas del 0,4% del activo, empujado por los bancos públicos y los privados nacionales. El margen financiero se achicó, los incobrables subieron y las pérdidas por inflación pegaron fuerte. Así, el ROA cayó a 2,5% y el ROE a 9,7%, ambos muy por debajo de los niveles de 2024.
QR y transferencias rompen récords
Donde sí hay buenas noticias es en los medios de pago electrónicos. Las transferencias inmediatas crecieron 28% en cantidad y 39% en montos reales, con una explosión de operaciones entre cuentas virtuales (CVU). Los pagos con QR volaron 136% interanual, consolidando un cambio estructural en la forma de mover la plata.
También los cheques electrónicos (ECHEQs) ganan protagonismo, representando más del 50% de las operaciones y casi el 80% de los montos compensados. Pero el dato incómodo: los rechazos por falta de fondos volvieron a subir, dejando en claro que la tensión de caja también se siente en el día a día de empresas y comercios.
¿Cómo sigue la película?
El sistema bancario argentino se muestra dinámico, pero también tensionado. Crece el crédito, sube el riesgo y baja la liquidez. La rentabilidad empieza a mostrar signos de fatiga y los depósitos no dan señales de recuperación.
Los bancos están apostando fuerte a una reactivación que todavía no llegó. La pregunta de fondo es si podrán seguir bancando este ritmo sin que se corte la cadena. Porque en esta economía volátil, cuando la música para, el que queda sin silla paga los platos rotos. Los bancos están apostando fuerte a una reactivación que todavía no llegó. La pregunta de fondo es si podrán seguir bancando este ritmo sin que se corte la cadena. Porque en esta economía volátil, cuando la música para, el que queda sin silla paga los platos rotos.
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