Sobre este tema, Eugenio Marí, Economista Jefe de la Fundación Libertad y Progreso, reflexionó y dijo que“la suba del IPC de diciembre está explicada por la liberación de precios que venían artificialmente atrasados. Algo que había servido para mostrar un IPC más bajo en meses anteriores, pero que era insostenible. Ahora vemos que los precios regulados están recuperando el terreno perdido y subiendo más que el resto."
Además, Marí agregó: “dada la velocidad de normalización de los precios, es probable que el IPC de enero sea más bajo que el de diciembre, y lo mismo el de febrero. Incluso, en la última semana hemos visto precios que se han ajustado a la baja, como la carne, pues habían subido más de lo que era su nivel de equilibrio. Al mismo tiempo, la liberación de barreras discrecionales a las importaciones ayudará a aumentar la oferta de productos en el mercado interno y moderar la suba de precios de los transables”.
Lautaro Moschet, Economista de la Fundación Libertad y Progreso, sostuvo que“Haber aumentado el tipo de cambio oficial 118% y que bajen los dólares libres reflejan precisamente ese grado de confianza. Además, se contrapone de manera notoria al salto del 22% que se había realizado en agosto, cuando al no haber tomado medidas adicionales consistentes generó un salto superior en la cotización de los tipos de cambio libre. Mientras la diferencia entre el valor del dólar oficial y el dólar libre se mantenga en estos niveles, significa que la probabilidad de hiperinflación se diluye”.
Aldo Abram, director de la Fundación. “Es indiscutible que estamos en un proceso hiperinflacionario. Si traes los tipos de cambio libres del pasado inflacionándolos con el IPC y los0 comparamos con el de hoy, solo se encuentran valores similares antes o después de una hiperinflación. Lo mismo si buscamos porcentajes de inflación mensuales como los que estamos teniendo. Como no hubo una hiper, eso quiere decir que estamos yendo a ella.” Luego agregó, “El gobierno asumió de piloto en un auto lanzado a toda velocidad hacia un precipicio. Ya desactivó una de las turbinas que lo impulsa ajustando las cuentas públicas para que el Banco Central no emita para financiarlo. La otra turbina es la decisión de la gente de dejar de demandar pesos para que no la sigan estafando con impuesto inflacionario. Para pararla, hay que recuperar la credibilidad de los argentinos mostrando un contundente cambio de rumbo. Así se permitiría esquivar el precipicio. Si fracasa porque la dirigencia política opositora no avala el cambio de rumbo que votó la gente, tendremos que enfrentar una crisis hiperinflacionaria.”
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