Horacio Rodríguez Larreta sobre impuestos y gasto público
El equipo económico del precandidato a presidente de Juntos por el Cambio, Horacio Rodríguez Larreta, ya tiene definido cuál es su plan en materia de gasto público y el sistema tributario.

El equipo económico del precandidato a presidente de Juntos por el Cambio, Horacio Rodríguez Larreta, ya tiene definido cuál es su plan en materia de gasto público y el sistema tributario.
Al respecto, un cliente multinacional español pidió la interpretación del plan de Larreta y LOGICA, una consultora del Círculo Rojo, hizo su síntesis.
En base a la serie oficial del Ministerio de Economía se observa un aumento excesivo en el gasto público consolidado. En el periodo 2010 - 2019 el gasto público consolidado, expresado como % del PBI, aumentó 11,4 puntos porcentuales con respecto a la década anterior.
Este mayor gasto no se financia genuinamente, sino que el gasto es mayor a lo que se recauda. Tenemos un problema crónico: de los últimos 50 años, en 43 tuvimos déficit fiscal. Déficit implica más emisión y más deuda, más emisión es más inflación, más inflación es peores salarios y más pobreza.
A su vez, parte de este mayor gasto se ha destinado a elementos no prioritarios para el desarrollo de los argentinos. A pesar del mayor gasto, tenemos grandes deficiencias en rutas y autopistas, conectividad, infraestructura energética, acceso a servicios básicos como agua potable, cloacas y gas, entre otras áreas.
Hay que terminar con los parches y atacar la raíz del problema. No podemos gastar más de lo que ingresa. La diferencia se paga con inflación o con deuda, los dos males económicos del país.
En base a la última medición oficial, en el 2022, la presión impositiva fue del 29,6% incluyendo los impuestos nacionales y provinciales. Esto implica un aumento de la presión tributaria de 5 puntos porcentuales si se los compara con la presión impositiva del 2004 que era del 24,6%.
En ese mismo periodo, mientras aumentaba la presión impositiva, el país se estancó. El crecimiento del PBI per cápita en la última década fue nulo generando una divergencia con el resto de América Latina. El Estado tiene que sacarle la pata de encima a las empresas con menos burocracia y menos impuestos para incentivar la formalidad y la generación de trabajo.
La falta de un plan económico por parte del gobierno actual no da claridad sobre cuál va a ser la herencia recibida lo que impide definir un objetivo específico medido en términos del PBI y de forma consolidada. Sin embargo, nuestro compromiso es claro: luego de lograr el equilibrio fiscal vamos a iniciar un camino de reducción de la presión impositiva. Esta se va a enfocar en los impuestos más distorsivos que castigan la generación de empleo y exportaciones. A su vez, se va a realizar un fuerte trabajo de simplificación tributaria. Los múltiples regímenes, percepciones, presentaciones de información representan un gran costo en términos de tiempo y económicos para el sector productivo que es muy difícil de dimensionar.
Entre las principales reformas se destacan:
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