Argentina, que se espera desembolse unos 3.300 millones de dólares en recargos entre 2018 y 2023, ha solicitado repetidamente un alivio temporal de estos cobros dada la crisis del COVID, pero los miembros de la junta ejecutiva del FMI siguen divididos sobre el tema en general.
El Gobierno argentino también está negociando con el FMI para refinanciar unos 45.000 millones de dólares que le debe al prestamista global de un crédito de reserva de 57.000 millones de dólares, firmado por el gobierno anterior en 2018.
El economista ganador del Premio Nobel Joseph Stiglitz, profesor de la Universidad de Columbia, y Kevin Gallagher, director del Centro de Políticas de Desarrollo Global de la Universidad de Boston, respaldaron el llamado a la reforma en un artículo publicado en octubre, argumentando que los recargos afectan a los países cuando menos pueden pagarlos.
Los expertos dijeron que el FMI estimó que los países prestatarios pagarían más de 4.000 millones de dólares en recargos, además de los pagos de intereses y tarifas desde el comienzo de la pandemia hasta fines de 2022.
Los miembros de la junta ejecutiva del FMI discutieron el mes pasado el asunto de los recargos, ahora la mayor fuente de ingresos del Fondo, y algunos integrantes se mostraron a favor de un alivio temporal, mientras que otros no veían la necesidad de revisar la política.
Los que se opusieron mencionaron el bajo costo total general de los préstamos del Fondo y el papel que tienen los ingresos por recargos para garantizar una acumulación adecuada de reservas de riesgo del organismo, dijo el FMI en ese momento.
Alemania, Francia y Gran Bretaña están abiertos a revisar la política de recargos del FMI propuesta por los legisladores, pero Estados Unidos, el principal contribuyente del Fondo, se ha opuesto a la medida.