El riesgo no desapareció, solo se aplazó
Aunque el escenario mejoró, Argentina continúa en la categoría de países con alta probabilidad de impago. El acceso a los mercados sigue cerrado, y el repago de deuda depende del ingreso de capitales especulativos y nuevos desembolsos multilaterales.
Las tasas internacionales —de entre 10% y 12%— hacen inviable emitir deuda en condiciones normales.
En 2025, el Tesoro enfrentará pagos por US$8.600 millones en bonos en dólares, y más de US$11.000 millones en los años siguientes. Por ahora, el colchón del FMI alcanza.
Pero más adelante será indispensable acumular reservas o recuperar acceso al crédito externo, algo que hoy está fuera del radar. Pero más adelante será indispensable acumular reservas o recuperar acceso al crédito externo, algo que hoy está fuera del radar.
El ajuste fiscal muestra resultados… por ahora
Uno de los pilares del programa de Milei es el déficit cero, y hasta el momento cumple lo prometido. El déficit primario de 2,3% del PBI en 2023 se convirtió en un superávit de 1,8% en 2024, y Fitch considera factible que el Gobierno alcance su meta de 1,6% en 2025. Este giro es central para frenar la emisión monetaria y sostener la estabilidad.
Además, la deuda pública como porcentaje del PBI cayó de 157% en 2023 a 83% en 2024, y podría llegar a 72% en 2025, gracias a la apreciación real del peso y la caída de la inflación. Además, la deuda pública como porcentaje del PBI cayó de 157% en 2023 a 83% en 2024, y podría llegar a 72% en 2025, gracias a la apreciación real del peso y la caída de la inflación.
Sin embargo, la licuación no dura para siempre. A medida que la inflación baje, volverán las presiones de gasto. El desafío será mantener el ajuste sin dinamitar la paz social.
Inflación en descenso
La desinflación sigue su curso: Fitch proyecta que el índice mensual caiga por debajo del 2% hacia el último trimestre de 2025, y la inflación interanual descienda al 28% (desde un pico de 289% en abril de 2024). La apertura del cepo, lejos de desatar una estampida, logró calmar expectativas y ordenar precios relativos.
Aun así, no hay garantías: la reactivación del consumo y la cercanía de las elecciones podrían reavivar tensiones cambiarias o de precios. La ancla cambiaria funciona… hasta que el mercado decide probar su fortaleza.
La política
El test más importante llegará el 26 de octubre, con las elecciones legislativas de medio término. Si Milei logra ampliar su poder en el Congreso, el programa gana oxígeno político. Si sufre un revés o la oposición logra frenar reformas clave, la confianza se resquebraja.
Fitch no lo dice abiertamente, pero el mensaje es claro: el mercado mira de cerca las urnas. Y no hay paciencia infinita.
Argentina todavía no salió del infierno
La mejora a ‘CCC+’ es un gesto de confianza cauteloso, no un cheque en blanco. Argentina sigue lejos de recuperar la categoría “de inversión” o siquiera ingresar a mercados voluntarios. Pero el giro ortodoxo, el respaldo del FMI y la eliminación de controles cambiarios marcan un cambio de rumbo real.
El Gobierno deberá caminar una delgada línea entre disciplina fiscal, contención social y estabilidad financiera. Porque aunque el ajuste comienza a mostrar resultados, la historia argentina demuestra que la política —no la economía— es la que suele decidir cómo termina la película.
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