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El saldo comercial crece pero las divisas no van al BCRA

No se notó en el BCRA el saldo comercial a favor de octubre. Los que exportan demoran en liquidar divisas y los que importan se apuran en llevarse lo que hay.

El saldo comercial de octubre dejó un superávit de divisas de USD 1.601 millones, fruto de la diferencia entre USD 6.848 millones de exportaciones y USD 5.247 millones de importaciones, que el BCRA no llegó a contabilizar en sus arcas.

Los USD 12.095 millones que suma representan un movimiento del intercambio 40% superior al de igual mes del año pasado, signado por el distanciamiento físico y social que impuso la pandemia en el mundo.

Las cuentas que brinda Abeceb, así como están presentadas, hubieran sido aptas para paladares exigentes, como el del FMI, e invitarían a compartir cualquier distendida mesa de negociaciones con enjutos acreedores.

La salvedad, que el mismo informe de la consultora fundada por el ex ministro de Industria de Mauricio Macri, Dante Sica, es que las divisas ganadas no se vieron en el MULC del Banco Central.

Si bien Miguel Pesce está un poco demorado en dar a conocer el balance cambiario de octubre, lo que sucedió en los meses previos y lo que vendió en términos netos el BCRA en el décimo mes del año, permitieron a Abeceb inferir que “el incremento del saldo comercial superavitario no tuvo como contrapartida una dinámica similar en el Mercado Único y Libre de Cambios”.

Tal es así que el Central resignó USD 207 millones de sus arcas en ese mercado.

La explicación que le encuentra a la falta de correlato entre el comercio exterior y las divisas atesoradas, en el análisis especializado, señala como causantes a “las recurrentes regulaciones del gobierno y la falta de señales económicas y políticas claras incentiva a los agentes a aumentar la demanda de dólares y reducir su oferta”.

Los buenos precios de las manufacturas de origen agropecuario y el reacomodo de stocks de porotos de soja y maíz en grano, que impulsó China hacia finales del año pasado, determinaron la performance exportadora, lo mismo que los productos químicos, plásticos, metálicos y de transporte en el sector fabril.

Hubo menos demanda interna de vehículos automotores y de equipos de transporte industrial, pero mayor interés en bienes intermedios, piezas y accesorios para bienes de capital.

Si se notó menor fluidez en los bienes de consumo, fue por la estrategia oficial de priorizar cierta mayor flexibilidad para insumos y bienes de capital al momento de autorizar el gasto de divisas.

Importaciones sustituidas por trabas

En el acumulado de 10 meses de 2021, la ganancia sería de USD 5.707 millones, que se conjugarían en el saldo comercial acumulado de USD 13.900 millones, nada mal para un país cuya industria está compuesta por más del 60% de insumos importados, ello claro está si no se contarán los cepos que le ponen trabas.

A este paso, el año cerraría con un superávit comercial estimado de USD 16.000 millones, equivalente a 3,4% del PBI y sería el tercero consecutivo que supera los tres puntos del producto (en 2019 fue de 3,5% y en 2020 de 3,2%).

La proyección que realiza la consultora es que, en el marco de algunos problemas de abastecimiento que afectarán la dinámica comercial, como la escasez de chips brasileños, y la duplicación del costo de los fletes, sobre todo de China, las exportaciones agrícolas seguirán sosteniendo en 2022 la cuenta comercial de divisas.

La previsión es que las exportaciones lleguen a UDS 77.000 millones, por el empuje que le darán las agrícolas, si acompaña el clima en los períodos de baja estacionalidad de los agroindustriales, ya que con los precios no hay mucho para ilusionarse.

El balance cambiario del año acumulado hasta setiembre había dado un neto favor de UD$ 6631 millones de la cuenta corriente, que menos los -3.175 millones de salida por la cuenta financiera permitió sumar UD$ 3523 millones en reservas.

En comparación con años anteriores se ve promisoria la tabla, pero si se extrapolan las distorsiones producto de la intervención oficial es más difícil identificar una tendencia.

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El saldo comercial comparado con años anteriores es de los más superavitarios y el nivel de las exportaciones supera al de los últimos siete años, cuando CFK era la presidenta y Axel Kicillof el ministro de Economía.

Cómo calcular todas estas variables en un plan plurianual, condicionadas por circunstancias propias del país y distorsiones planetarias pospandemia, requerirá de un esfuerzo de imaginación del ministro de Economía, Martín Guzmán.

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