La precariedad laboral extrema es otra de las formas de discriminación que se aplica a les jóvenes en los principales centros urbanos de Argentina: sin aportes jubilatorios, ni a la obra social, sin vacaciones pagas, expuestos a riesgos del trabajo, sin estabilidad laboral, con contratos a término, como monotributistas o con bajos ingresos inferiores al salario mínimo.
Más del 70 % de los jóvenes de las principales ciudades del país trabajan en condiciones de elevada precarización.
Así y todo, a Alberto Fernández, estos indicadores le dieron para tuitear. ya fuera de campaña, que #ArgentinaAvanza con un 11,6% de crecimiento interanual de la actividad económica, de modo que estadísticamente recuperó la caída provocada por la pandemia en 2020.
Y para destacar en otro tuit, #SeguimosCreciendo: “Lo dicen los números, se siente en todo el país y no pararemos hasta que llegue a cada familia argentina”.
Entradas y salida
El repunte del indicador general de empleo general en septiembre es del 0,2% y surge de la suma de personal ingresado menos las desvinculaciones.
Refleja la diferencia entre la proporción de empresas que esperan aumentar sus dotaciones y aquellas que prevén disminuirla: del 7,1% de las empresas que declaran que harán cambios en sus dotaciones hasta diciembre, el 6,1% declara que aumentará la dotación y apenas el 1% estima que la reducirá.
Este comportamiento, según la encuesta oficial, se mantendrá hasta fin de año.
Con estos datos a la vista, en la Casa Rosada no se descarta que se dé por terminada la emergencia laboral hacia marzo y sean eliminados el régimen de doble indemnización y la suspensión de despidos.
Son tenidas en cuenta las mejores expectativas empresarias con relación a los meses previos a la irrupción de la pandemia, y se vislumbra un escenario de expansión, en la medida que continúe normalizándose la actividad productiva, de acuerdo con relevamientos efectuados mediante la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL)
Hacia la segunda parte del año, ya se habían recuperado el 60% de los puestos de trabajo del sector privado que se perdieron durante los primeros meses de la pandemia: 114 mil de un total de 188 mil.
Las ramas de actividad que mostraron mayor dinamismo mensual fueron Hoteles y restaurantes, Pesca, Construcción, Enseñanza y Explotación de minas y canteras. También comercio y reparaciones, así como suministro de electricidad, gas y agua demandaron mayor cantidad de personal.
El mayor crecimiento interanual se registró en agosto entre los empleados públicos (mostraron un aumento de 2,9%, ocho décimas por arriba de los privados) y los monotributistas (muchas veces en una relación de dependencia encubierta), cuyo salto interanual fue de 5,4%, según los datos del SIPA.
Si se toma la estructura laboral de 2012 como referencia, actualmente hay un 4% menos de asalariados privados y un 29% más de empleados públicos, en aquel momento había 6.071.200 trabajadores privados registrados en total, o sea, unos 177.200 más que en la actualidad pese a la volatilidad cambiaria y la recesión.
Por otro lado, el sector más castigado del empleo durante la cuarentena más estricta, el personal de casas particulares, sigue mostrando caídas interanuales. El año pasado, ese renglón del trabajo eran 481.000 y hoy son 475.300.
En una década, la nómina total aumentó 10% y proporcionalmente el incremento mayor lo tuvieron los independientes del monotributo social, con 119%,