La idea era que Italia Transporto Aéreo (ITA) comenzara sus operaciones como una compañía más pequeña, financieramente más sólida, que se enfocara en rutas más rentables y con una estructura de costos reducida. Para eso adquirió algunos bienes de la histórica línea aérea (el nombre comercial Alitalia), además de algunos aviones que le servían para su nuevo camino.
ITA voló por primera vez el 15 de octubre de 2021, un día después del último servicio de su antecesora mencionado al principio.
Para dar luz verde a la inversión de capital (alrededor de 1350 millones de euros), la Comisión Europea exigió que la nueva empresa suponga una ruptura sustancial con Alitalia. Eso generó turbulencia en los primeros meses de vida, ya que, al ser dos empresas separadas, no se reconocieron los vuelos comprados, sino que se devolvieron al tipo de cambio del día de ser adquiridos.
El año pasado, en mayo, la alemana Lufhtansa compró el 41% de las acciones del ITA; el resto son del estado italiano.
Los empleados de la aerolínea
El proceso incluyó una decisión que debían tomar los empleados: los que quisieran podían renunciar a la anterior empresa y pasar a formar parte de ITA, con condiciones laborales absolutamente distintas, y los que no optaran por ese camino, permanecían en Alitalia, en una suerte de residual de aquella empresa. Así las cosas, se mantuvo una enorme planta que no volaba, pero que cobraba el sueldo.
En diciembre de 2023, la liquidación de la línea aérea envió una carta al gobierno de Italia y a los sindicatos en la que anunció el inicio de un procedimiento para despedir a 2668 empleados que aún se mantenían en la quiebra. Dijo, además, que apenas dejaría 172 para los trámites de cierre final. Sin embargo, los despidos fueron lentos y la semana pasada, finalmente, las autoridades de la liquidación informaron que seguirán con el plan de despido de alrededor de 2000 trabajadores que aún estén en la nómina.
Según una versión que difunde Diego Cabot en el diario 'La Nación', este es el caso que analizaría el Gobierno de Javier Milei de no haber acuerdo entre los gremios y los directivos de Aerolíneas Argentinas.
Pero, en el caso argentino, será difícil creer que el el Estado lo haga. Con este Gobierno, será más fácil seguramente dejar que el mercado haga lo suyo Pero, en el caso argentino, será difícil creer que el el Estado lo haga. Con este Gobierno, será más fácil seguramente dejar que el mercado haga lo suyo
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