Esa presión a la baja también se registró en los dólares financieros. El Contado con Liquidación (CCL) descendió 3,7% en el día, pasando de $1.212 a $1.167, y el dólar MEP cayó 3,6% de $1.199,6 a $1.156,1.
Así, de la mano de las divisas, los futuros de dólar cayeron. Todos los contratos sufrieron fuertes caídas (entre 5,7% y 9,7%), y los más largos fueron los que cayeron con más fuerza.
El contrato de mayo bajó 5,7%, el de junio 6,1% y el julio 6,6%. Por su parte, el tramo medio retrocedió entre 7,1% y 8,7%, mientras que la parte larga de la curva se hundió entre 9,1% y 9,7%.
Los especialistas destacaron que fue una jornada con un alto volumen operado, y se convirtió en el monto más alto desde que comenzó el mandato de Javier Milei. El volumen operado fue de US$ 4.261 millones, que subió desde los US$ 761 millones de la jornada previa, y US$ 485 millones en la anterior. El promedio de abril fue de US$ 1.294 millones.
Los expertos estiman que el BCRA intervino en el mercado de dólar futuro con el objetivo de atenuar cualquier tipo de expectativa devaluatoria, ajustando las tasas implícitas para reestablecer el atractivo del carry trade.
Algunos analistas se sorprendieron con la intervención ya que en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el gobierno estableció que no intervendría el mercado cambiario. Aunque no mencionaba nada del mercado de futuros, no se esperaba que el gobierno jugase “tan fuerte”.
Las operaciones en futuros de dólar no implican el uso de dólares (reservas) en el presente. Sino que los mercados futuros implican un pago futuro de la moneda, y si hay alguna diferencia en la cotización por arriba de lo acordado, se paga en pesos.