Guzmán buscará, según adelantó, acordar un “programa plurianual”, como informáramos desde Urgente 24, de metas fiscales, monetarias y externas que “tranquilicen” la economía y le permitan reducir al mínimo posible la brecha cambiaria.
En eso lo ayudaría un acuerdo más o menos rápido y que incluya “fondos frescos” del organismo, de modo de recomponer las reservas del Banco Central, que el jueves cerraron en US$ en torno de los 39.500 millones y son la parte más débil de la contraofensiva oficial sobre un mercado que le estuvo apostando en contra.
Esa necesidad tiene se relaciona con que en el bimestre marzo/abril comenzará la liquidación de la cosecha gruesa, gran aportante de divisas. Y con un acuerdo sólido para renegociar un vencimiento de mayo de cerca de US$ 2.000 millones con el Club de París.
La misión del Fondo estará encabezada por la subdirectora del Departamento Hemisferio Occidental, la norteamericana Julie Kozack, y el jefe de la “misión argentina”, el venezolano Luis Cubeddu, quienes estarán acompañados por técnicos, como un avanzada hacia negociaciones concretas.
Se creer que frente más discutido será el fiscal por mejor que Guzmán exhibiera la reciente baja del dólar mediante medidas monetarias, emisión de deuda y venta de bonos, pero el FMI insistirá en la necesidad de una reducción del déficit presupuestario para 2021, que el gobierno proyectó en 4,5% del PBI. Economía estaría dispuesta a un déficit menor, cercano al 4%, a condición de que el acuerdo con el Fondo tenga aprobación parlamentaria.
En virtud de lo ocurrido en los último días los especialistas especulan con que el ministro esgrimirá la desaceleración de los gastos asociados a la pandemia, como el “Ingreso Familiar de Emergencia” y que la Anses estudia reconvertir el plan de trabajo, y el programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP).
En ese contexto se descarta que el ministro también busque mostrar una reducción de los subsidios al consumo de servicios mediante un aumento gradual de las tarifas de transporte, gas, electricidad y agua.
Se trata, en todos los casos, de reducir las necesidades de financiamiento del gasto, el aspecto en el que más insiste el Fondo desde que tomó conocimiento de los números del Central.