Y se conoció también que el país que más cobró fue Alemania con US$80 millones y, en segundo lugar, Japón con US$50 millones. De forma descendente siguen Holanda con US$18 millones, España con US$18 millones y Estados Unidos con US$16 millones.
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Los detalles del pago del ministerio de Economía de la Argentina al Club de París.
Por este motivo también, el pago de la Argentina fue en 8 divisas diferentes: euro, dólar estadounidense, dólar canadiense, corona danesa, corona sueca, franco suizo, libra esterlina y yen.
Si se analiza por instituciones, dentro de las 40 compañías se encuentran el Euler Hermes de Alemania al que le corresponden US$514.913, la Swiss Export Risk Insurance, que recibió US$13 millones, Atradius Dutch State Business de Holanda con US$5,7 millones, más €10,2 millones y el Eximbank de Estados Unidos, al que le corresponden US$14,5 millones.
Desde Economía remarcaron que a partir del entendimiento que se llego con Club de París, "Argentina logró ahorrar US$2000 millones hasta el 31 de marzo de 2022, cuando se volverá a sentar con el Club de París para negociar". Las contrapartes reclaman un nuevo programa con el FMI para reestructurar la deuda formalmente y abogaron por que la Argentina llegue a un acuerdo con el organismo "antes de fin de año".
Se trata de una postergación del pago, que buscará reestructurarse con plazo de gracia y mejores tasas de interés que el 9% del acuerdo actual. En las cartas enviadas al grupo de acreedores, Martín Guzmán pidió un plazo de gracia de tres años y una tasa más cercana al 1,5%.
Hasta marzo de 2022 solo se pagarán los US$430 millones, que están en línea con los pagos realizados a otros países como China. Estos dos pagos serán tomados a cuenta de capital luego de que se negocien los US$2000 millones restantes. Hasta marzo de 2022 solo se pagarán los US$430 millones, que están en línea con los pagos realizados a otros países como China. Estos dos pagos serán tomados a cuenta de capital luego de que se negocien los US$2000 millones restantes.
Se supone que el gobierno de la Argentina terminará de negociar hasta ese fecha un acuerdo final de Facilidades Extendidas con el FMI, y que inmediatamente volverá a discutir con el Club de París un nuevo cronograma de pagos para lo que se debe.
A todos, algo
Con las transferencias que realizó la entidad que maneja Miguel Pesce en los últimos 3 días, se pude ver claramente cómo la Argentina le debe algo de dinero a prácticamente todos los países desarrollados, en pasivos generados desde hace más de 40 años a la fecha, y con los que nunca pudo ponerse al día.
Según publica el diario 'Ambito Financiero', "a diferencia de lo que ocurre con el FMI, el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a los que se le paga como institución; en el Club de París la situación es diferente. Los acreedores son estados independiente y soberanos, que decidieron en el siglo pasado unirse en el grupo para reclamar las deudas con países emergentes de manera conjunta para tener más fortaleza en el reclamo. Curiosamente o no, el país que obligó a esa unión fue Argentina, y las dificultades de cobranza generados en la primera mitad de la década del 50 del siglo pasado".
Como sea, en el mercado ven con buenos ojos el Pago al Club de París porque interpretan que, más allá de las duras negociaciones que se puedan tener con el FMI, hay una señal de querer reestructurar la millonaria deuda de US$46.000 millones que la Argentina tiene con ese organismo financiero.
Al mercado en realidad no le importa quién fue el responsable, sí le importa cómo se va a solucionar el problema y si va a solucionarse el problema.
Es en ese sentido que el comienzo de los pagos con el Club de París es una buena señal para un mercado, descreído y desconfiado de un país en crisis y de un Gobierno que casi desde que asumió vive en pandemia y donde la inflación pega duro en el poder adquisitivo de la gente.
Y haber anunciado cómo y a quiénes y cuánto se pagaría podría haber incluso ahorrado las tensiones de los últimos días en el mercado. Pero no parece ser esa una decisión que pueda tomar el ministro de Economía, que por más eficiente que pueda resultar su trabajo, su poder de decisión se desluce permanentemente, y junto a él, el del Gobierno.
Ese mismo Gobierno que cree que si bien no acordar con el FMI provocará una situación desestabilizante, no lo llevará al infierno.
Según 'El Cronista Comercial', un funcionario definió así ese pensamiento:
No nos iremos al infierno, pero caminaremos por el purgatorio No nos iremos al infierno, pero caminaremos por el purgatorio