Si el panorama era oscuro luego del fuerte rechazo de los bonistas a la oferta del gobierno propuesta en el mes de abril para la reestructuración de USD 65.400 millones de deuda emitida bajo legislación extranjera, ahora las cosas parecen ser distintas a partir de una afloje de las pretensiones acreedoras gracias al trabajo del diálogo y el fuerte respaldo internacional conseguido por el gobierno en el marco de una pandemia que mantiene en vilo la economía mundial.
Así las cosas, el gobierno ya recibió algunas contrapropuestas que en estos momentos se continúan analizando y además en las últimas horas trascendió que el fondo de inversión Blackrock, que lidera el Grupo Ad Hoc, llamó al resto de los acreedores a bajar las pretensiones de querer cobrar 60 centavos por cada dólar invertido para que sean desde 50 hasta 55 centavos. El gobierno había exigido que sean 30, luego subió a 35 y ahora volvió a ceder a 40, recortando incluso el plazo de gracia.
Negociaciones al margen, ahora el gobierno cuenta con un recurso tan valioso como lo es el tiempo para terminar de limar las diferencias con sus acreedores y poder cerrar de una vez por todas un acuerdo por la reestructuración que, como dicen desde la Casa Rosada, no implique "someter a la sociedad argentina".
"La República presentó las declaraciones de registro (incluso un prospecto base) y el Suplemento del Prospecto ante la Comisión de Valores de los Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) para registrar los Nuevos Bonos (tal como se define en el Suplemento del Prospecto) para las ofertas con las que se relaciona la presente comunicación", aclaró el Ministerio.