Desde Cancillería afirman que "aún no hay acuerdo y que se tendrán en cuenta las prevenciones planteadas y que aún no hay fecha estimada para el lanzamiento".
La periodista Soledad Barruti advierte que "aún estamos a tiempo de dejar de entregarnos a un agronegocio suicida", que ella compara con el Programa Pura Soja de 1996, "donde a raíz de un acuerdo de Felipe Solá, 'nos convertimos en los grandes alimentadores de cerdos de China a raíz del monocultivo de soja".
"Pero ahora en vez de alimentar con nuestra soja a los cerdos chinos, vamos a pasar a entregarles a los animales directamente. Con todo lo que implica la cría industrial, zoonosis de todo tipo, y la resistencia bacteriana. 800 mil personas mueren por año por eso. Además de la contaminación del aire, agua, y profundización de un modelo agroindustrial que venimos denunciando", explicó Marcos Ezequiel Filardi, abogado de derechos humanos y soberanía alimentaria, al sitio 'Perfil'.
Según fuentes oficiales, la Asociación Argentina de Productores Porcinos (AAPP) y la Asociación China para la Promoción y el Desarrollo Industrial de China (CAPID) impulsaría inversiones por US$27.000 mil millones en los próximos 4 a 8 años.
Pero el desastre, según explica Barrutti, sería similar a lo que fue la incorporación de soja trasngénica que convirtió el campo en un experimento a cielo abierto donde se arroja un 1400% más de venenos que hace 25 años, a los bosques en versiones cada vez más reducidas de sí mismos, y a nuestra alimentación en la de la tierra de los malcomidos.
"La instalación de granjas chinas en nuestro país va a agudizar esa situación (porque va a haber que producir aún más soja) y va a ponernos frente a nuevos peligros. Por ejemplo, potenciales pandemias".
De eso haba en el breve y explicativo video, en el que se extiende también sobre el maltrato animal: cuenta que los cerdos al ser hacinados en cubículos, luchan por escaparse mordiendo y golpeando los barrotes metálicos, lesionándose y provocándoles problemas mentales y físicos. Por eso se les arrancan los colmillos y la cola que por el estrés es lo primero que se lesionan. Su sufrimiento es constante y muchos padecerán problemas respiratorios.
Las primeras firmas del documento son Soledad Barruti (periodista y escritora), Maristella Svampa (socióloga y escritora), Guillermo Folguera (CONICET-UBA/Biologo-Filosofo), Marcos Ezequiel Filardi (abogado de derechos humanos y soberanía alimentaria), Enrique Viale (abogado ambientalista), Elizabeth Jacobo (FAUBA), Miryam Kurganoff de Gorban (nutricionista y doctora honoris causa UBA y UNR), Gabriela Cabezón Cámara (escritora), Pablo Alabarces (Sociólogo/Investigador del Conicet), Beatriz Sarlo (ensayista y escritora), Patricia Pintos (Geógrafa/UNLP), Rafael Colombo (abogado ambientalista), Gabriela Massuh (escritora), Carlos Gamerro (escritor), Alejandra García, (Fundación Franz Weber), Jesusa Rodríguez (Senadora de la República Mexicana), Liliana Felipe (compositora), Erica Rivas (actriz), Leonor Manso (actriz), Patricia Zangaro (dramaturga).
En el sitio 'EcoPortal', se explica claramente cómo la actual pandemia por Covid-19, al igual que ocurrió con el ébola, la gripe aviar y la porcina, el SARS y otras zoonosis, es un virus que emergió por alguna de estas causas: hacinar animales para su cría industrial y/o su venta, y desintegrar ecosistemas acercando a las especies entre sí.
En los criaderos industriales, los animales son sometidos a aplicaciones de una cantidad de antibióticos y antivirales para prevenir las enfermedades y engordarlos rápidamente. Por ende, estos centros industriales se convierten en un caldo de cultivo de virus y bacterias resistentes. Una vez que un microorganismo muta, se fortalece y puede provocar nuevas infecciones con daños incalculables. Como consecuencia, hay que tomar medidas como el confinamiento de una gran parte de la población mundial o la matanza de miles de millones de animales.