El barril estadounidense West Texas Intermediate (WTI) perdía hoy 22,99% y se situaba en US$14,07 la unidad en la apertura de las operaciones europeas, mientras que el Brent del Mar del Norte cedía 3,95% hasta los US$26,96 el barril.
La crisis se agravó después de que Arabia Saudita, miembro de la OPEP, lanzara una guerra de precios con Rusia, que no es miembro de esta organización.
Los dos países pusieron punto final a la disputa a principios de este mes aceptando, junto con otros Estados, reducir la producción en casi 10 millones de barriles diarios para impulsar los mercados afectados por el virus.
Pero los precios siguieron cayendo. Los analistas estiman que los recortes no bastan para compensar la caída masiva de la demanda. "Los precios del crudo siguieron bajo presión", señala el banco ANZ en una nota.
"Aunque la OPEP ha aceptado una reducción sin precedentes de la producción, el mercado está inundado de petróleo", añadió, refiriéndose a la Organización de Países Exportadores de Petróleo y a los socios no miembros de la OPEP.
"Todavía se teme que las instalaciones de almacenamiento en Estados Unidos se estén quedando sin capacidad", estima el banco. Michael McCarthy, experto en CMC Markets, afirma que la caída del WTI "evidencia un exceso" de las reservas de crudo en la terminal de Cushing (Oklahoma, sur de Estados Unidos).
El índice de referencia estadounidense está ahora "desenganchado" del Brent, referencia del petróleo europeo, y "la brecha entre los dos ha alcanzado su nivel más alto en una década", subrayó.
El contrato de barril de WTI para entrega en mayo finaliza pronto, lo que significa que aquellos que lo tienen deben encontrar compradores físicos. Pero las reservas ya han aumentado enormemente en Estados Unidos en las últimas semanas, y por ello tendrán que rebajar sus precios.
La Administración de Información Energética de Estados Unidos informó de que los inventarios de petróleo subieron 19,25 millones de barriles la semana pasada.
Según la agencia 'AFP', Sukrit Vijayakar, analista de Trifecta Consultants, subraya que las refinerías estadounidenses no logran transformar el petróleo crudo lo suficientemente rápido, lo que explica que haya menos compradores y reservas que aumentan.
La preocupación a que las instalaciones de almacenamiento en Estados Unido se llenen al máximo de su capacidad sigue aumentando, dijo 'Australia & New Zealand Banking Group Ltd.' en un comentario.
"El recorte de la producción que hemos visto, o se supone que veremos venir, no es suficiente para cubrir los 25 millones a 30 millones de barriles de demanda diaria que la Covid-19 está destruyendo", dijo David Lennox, analista de recursos de Fat Prophets en Sídney. "Tenemos que ver un pico de la Covid-19 a nivel mundial para tener una idea más clara de cuánta demanda se destruirá".
"Creo que muy pronto vamos a probar los niveles más bajos desde 1998 en torno a los 11 dólares", se animó a pronosticar Jeffrey Halley, analista de mercados para OANDA.
Duro impacto en Vaca Muerta
El exsecretario de Energía, Daniel Montamat, dijo ayer al sitio 'Letra P' que para Vaca Muerta "este año está jugado".
Y agregó que "es posible que como consecuencia de esta crisis planetaria haya cambios en el paradigma productivo mundial y se anticipe el pico de la demanda petrolera mundial. Si no largamos en punta cuando "el arca de Noé" de la reactivación pose en tierra firme, es posible que el desarrollo intensivo de Vaca Muerta pierda el tren de los tiempos y de las oportunidades".