Según Ámbito Financiero, "no cabe duda que la coalición gobernante presupuestó una mejora del salario real para este año, sobre todo tras la debacle del año anterior. Pero los pronósticos parecen haberse quedado cortos, o más bien, fueron sobrestimados en virtud de la pauta oficial de inflación. Porque estimaciones privadas como la del Estudio Ferreres dan cuenta que este año el salario real habrá caído casi 7% punta a punta.
¿Qué significa esto? Que el salario real promedio anual encadenará su cuarta caída consecutiva: -6,3% en 2018; -9,5% en 2019; -3,6% en 2020 y un -3,7% para este año. A simple vista queda en evidencia el golpe al bolsillo de los trabajadores, ya que en cuatro años han perdido más de 21%".
De esta manera, "el salario real caerá al nivel del 2003".
Tras la finalización de Precios Máximos, el periodista económico Pablo Wende concluyó que "en el fondo, parece haber un reconocimiento sobre la inutilidad de controles estrictos de precios para dominar la inflación. Y el peligro de que se destape la olla una vez que se sale de este tipo de esquemas.
La incógnita, por supuesto, es qué pasará con los precios que se mantuvieron congelados o semicongelados durante tanto tiempo. Es posible que se produzca un ajuste en algunos productos que termine impactando en los niveles de inflación de los próximos meses".
El Gobierno parece haber cambiado de estrategia: soltar algunos precios pero acordar con los gremios un aumento de salario en los meses previos a las elecciones, que este año se celebrarán en septiembre (PASO) y noviembre (General).
Mientras tanto, llegan nuevas listas de aumentos: