El aumento de los combustibles de ayer alcanza para cubrir la actualización del componente impositivo que gravan las naftas y gasoil y parte de la depreciación del tipo de cambio, que se aceleró en las últimas tres semanas, pero no es suficiente para solventar el incremento del costo de la materia prima de las refinerías. Antes del aumento de YPF, un alto directivo del sector lo puso en estos términos:
"Dependiendo de qué tipo de cambios se tome, el atraso de los precios local de las naftas oscila entre un 15% y un 18% con relación al precio internacional". La suba en surtidores acortó parcialmente esa gap, pero la distancia sigue siendo elevada. ¿De cuánto es la brecha?
Algunas productoras lograron exportar la semana pasada petróleo liviano producido en Neuquén. Vista Oil&Gas, por ejemplo, concretó una venta de un cargamento de petróleo a Norteamérica a un precio de Brent con un descuento de dos dólares. Es decir, exportó a un precio neto cercano a los 48 dólares.
El precio interno de los combustibles permite reconocer un precio de 42/43 dólares, según se tomen los costos de cada refinería. "En promedio, el atraso sigue estando en la banda del 10 por ciento", ponderó el gerente comercial de una refinería, al sitio especializado 'EconoJournal'.
El problema, si la situación no se resuelve en las próximas semanas, es que los productores no integrados —Tecpetrol, Chevron, Vista, Pluspetrol, Capsa y ExxonMobil, entre otros— empezarán a solicitarle a la Secretaría de Energía que autorice la exportación de petróleo en busca de mejores precios del crudo.
Lo más probable es que la cartera que dirige Darío Martínez bloquee esos pedidos a solicitud de los refinadores. El interrogante, llegado a ese punto, es a qué precio se terminará comercializando el crudo en el mercado local si el Brent sigue por encima de los 50 dólares. Hasta ahora, el gobierno buscó que el importe interno de los combustibles cubra un valor cercano al precio de paridad de exportación. Pero la disparada del Brent trastocó el esquema porque para continuar con ese enfoque el Ejecutivo debería habilitar una fuerte suba en las estaciones de servicios. Eso no va a pasar.
Frente a ese escenario, en las próximas semanas la Secretaría de Energía deberá definir qué mecanismos utilizará para establecer los precios domésticos del petróleo. La opciones son siempre las mismas que se registra algún movimiento abrupto de precios en el mercado internacional.
Según el sitio mencionado, en esa lista figura:
"1) Reponer un sistema de barril criollo que desacople el precio local de la referencia internacional. No parece existir hoy la voluntad política de avanzar con esta alternativa.
2) Buscar un acuerdo entre productores y refinadores para ir transicionando los precios internos del petróleo de forma consensuada. Es la opción que probablemente exploren los privados si el precio del Brent sigue por encima de los 50 dólares.
3) Reestablecer un esquema de retenciones para, indirectamente, ordenar el esquema de precios locales. La eliminación de los derechos a la exportación de crudo —que se implementó en mayo de este año— es una de las medidas que más destaca el secretario Darío Martínez. Si uno de los objetivos del gobierno es dinamizar el ingreso de dólares vía inversión en Vaca Muerta y en exportaciones, reponer retenciones no es la alternativa más sinérgica.
4) Acelerar el aumento de los combustibles durante los primeros tres meses del año que viene para alcanzar la paridad de exportación. Pero desde el gobierno argumentan que no es sencillo compatibilizar la suba del gasoil con la meta de controlar la inflación. Este año, sin embargo, dejó en claro que no hay una relación directa entre ambas cuestiones porque los combustibles aumentaron un 20% y la inflación trepará hasta un 40%, exactamente el doble."