
Lo que contabilizan las principales consultoras es que además de las subas en los alimentos, habrá que contabilizar los nuevos ajustes en las tarifas de los servicios públicos.
Según la consultora Ecolatina, su IPC GBA creció 5,6% en las primera dos semanas de junio respecto al mismo periodo del mes anterior, "acelerándose 0,2 p.p. respecto a dicha quincena". "Al interior, los capítulos con mayor evolución fueron Vivienda y servicios básicos (8,3%), en el marco de la autorización de incrementos de tarifas de servicios públicos; seguido por Atención médica y gastos para la salud (7,7%) dinamizado por el aumento de prepagas y Otros bienes y servicios (7,5%), donde impactó el aumento de cigarrillos", destacó el estudio.
"Por otro lado, Alimentos y bebidas subió 5,3% en la primera quincena, desacelerándose 0,4 p.p. respecto a la quincena anterior, pero manteniéndose por encima del 5% desde marzo. Al interior, las agrupaciones que evolucionaron por encima del capítulo fueron principalmente verduras y alimentos para consumir fuera del hogar, mientras que a diferencia las frutas exhibieron una caída (-2%)", agregaron desde Ecolatina.
En cuanto a alimentos, desde la consultora Eco Go señalaron que el relevamiento correspondiente a la tercera semana del mes "registró una variación de 0,5% de los precios frente a la semana previa". "Esto implica una desaceleración de 0,8 p.p. en el margen", destacaron desde la firma, y analizaron: "Con este dato y considerando una proyección de variación semanal del 1% para las próximas dos semanas del mes, la inflación de alimentos consumidos en el hogar en junio treparía a 4,7% mensual (0,3 p.p. inferior a lo previsto la semana previa)", subrayaron.
Pero pese a ello, en Eco Go esperan que la inflación de junio se ubique en 5%. "Destacan además dentro del mes los aumentos en bienes y servicios regulados, con subas en luz (16,5%), gas (entre 18% y 25%), prepagas (10%), colegios en Provincia de Buenos Aires (8%), y gasoil (12%), entre otros", señalaron.
También desde Ecolatina sostuvieron que, para lo que resta del mes, "si bien los precios núcleo podrían desacelerarse un (leve) escalón más, las subas autorizadas en combustibles impactarán de lleno en los precios regulados, generando que la inflación mensual de junio no sea muy diferente a la observada en mayo (fue 5,1%)". "Como resultado, la inflación del segundo trimestre (17%) cerrará por encima de la del primero, y, pese a que en la segunda parte del año estimamos una desaceleración, la suba de precios cerraría el año en torno 70% interanual", concluyó la firma.
Se estaría así muy lejos del "piso" que dejó transcender Martín Guzmán, cuyo compromiso fue el de domar la inflación antes de que termine el invierno. ¿Agosto?
Lo dijo Miguel Pesce, quien se transformó en su aliado en el Gobierno, es que "Esperamos que la inflación se desacelere en forma persistente; a valores normales". Pero, ¿a que se refería con "normal"? "Normal" sería en la Argentina una inflación mensual en torno al 3%. Y a eso apuntaba Martín Guzmán cuando le prometió al Presidente que habrá una descompresión de los precios, sobre todo, el de los alimentos, rubro que más preocupa a la Casa Rosada por su impacto social y político: una canasta básica en $100.000 es un monto que una gran cantidad de familias no llega a cubrir.
Con estos números, en Hacienda esperan que un 60% de inflación para este año sería el escenario aceptable, un "piso". Pero para lograrlo Martín Guzmán necesita que el índice mensual se desacelere rápido hacia los valores "normales". Pero por ahora, todo muestra que ese tipo de desaceleración no llega. Y si bien mayo fue mejor que abril, con una diferencia de casi un punto con mayo en 5,1% contra un 6% de abril, esa dosis de oxígeno político al ministro de Economía, parece desvanecerse demasiado pronto.
"Es muy importante para nosotros demostrar que la inflación va para abajo. Después hablamos de la velocidad que logremos, en medio de una guerra y un alza de la inflación mundial", dijo hace muy poco un funcionario clave del gabinete económico.
Sabido es que hasta ahora, el rubro tarifario era el que había cumplido una función de "ancla" en el contexto inflacionario, pero ya en junio estará impactado por los nuevos aumentos tarifarios -un promedio de 16% para electricidad y entre 18% y 25% para el gas-. Los precios coincidirán, además, con un momento estacional de incremento en la demanda, debido a las temperaturas invernales, lo cual exacerba la capacidad de "contagio" de las tarifas al resto de los precios de la cadena comercial.
Y un índice en junio por encima del 5% rompería la promesa de Martín Guzmán, que está extremando las medidas de política anti inflacionaria, al punto que se ha resignado a seguir subiendo la tasa de interés, pese a las críticas por los efectos de enfriamiento sobre la actividad industrial y comercial. Pero sobre todo, complicaría el futuro de un funcionario que sigue en la mira de Cristina Kirchner y, ahora, también de Sergio Massa.
En efecto, el apoyo del presidente Alberto Fernández al ministro de Economía, Martín Guzmán, en la disputa interna del Frente de Todos se vio justificado por la caída de la inflación de mayo.
Pero la presión política sobre el funcionario se mantiene: Cristina Kirchner y Sergio Massa quieren un recambio en el equipo económico y el plazo se agotaría entre septiembre y octubre.
Además, nadie en el Frente de Todos olvida que a principios de junio trascendió que Alberto Fernández le había puesto un plazo al ministro de unos 90 días para bajar la inflación. "Se supone que ese reloj todavía está corriendo", dicen en el oficialismo.
Así, la eventual baja de la inflación sería un elemento central para el apoyo de Fernández, frente a la presión que sigue ejerciendo Cristina Kirchner.
En la reunión de gabinete del 1 de junio, Martín Guzmán buscó el apoyo de sus pares para resistir las presiones del kirchnerismo, y les ratificó la promesa que le había hecho al Presidente: que la inflación irá bajando paulatinamente en los próximos meses.
El ministro consiguió ese apoyo. Un día después de la reunión, el jefe de Gabinete, Juan Manzur, defendió su plan ante el Senado: "Los pilares de esta estrategia gradual de desinflación tienen que ver con una paulatina y muy, muy progresiva reducción del déficit fiscal, junto a la reducción gradual y muy progresiva del financiamiento del Banco Central al Tesoro, reconstrucción del mercado de deuda en moneda doméstica", afirmó.
Por eso en la cartera económica festejaron la caída de un punto en el índice de precios de mayo como el inicio de una tendencia decreciente que fortalecerá a Martín Guzmán puertas adentro y, en consecuencia, a Fernández. Y es que tras el apoyo explícito que le dio a su ministro en el peor momento político, el Presidente necesita que su plan funcione para que su gobierno llegue con buena salud a las elecciones de 2023.
Pero para que Martín Guzmán pueda respirar tranquilo el descenso de la inflación de mayo debe mantenerse. Y junio parece que le quitará el oxígeno...