En el marco de ese programa, hasta el 15/05, los precios de los alimentos, bebidas, productos de perfumería y limpieza más consumidos están congelados.
En los últimos días, desde el sector supermercadista denunciaron que la industria alimenticia y de limpieza ofrecen productos por encima de los valores de Precios Máximos.
El presidente de la Federación Argentina de Supermercados (FASA), Víctor Palpacelli, señaló que "la gran mayoría de las empresas que están en Precios Máximos han modificado listas (aumentaron precios fuertemente) y en muchos casos, si no se aceptan las remarcaciones, el proveedor no entrega o lo hace en forma cuotificada".
"Estamos con problemas respecto de la disponibilidad de la industria en las entregas, estamos muy condicionados. Si no aceptás modificaciones superiores, entran las condiciones y así es muy difícil sostener a Precios Máximos", amplió Palpacelli en declaraciones al diario BAE.
"Tenemos una catarata de aumentos, pero si nos oponemos a los aumentos, nos quedamos sin mercadería, y somos un desocupado más", planteó.
Por su parte, La AmCham (Cámara de Comercio Norteamericana en Argentina) pidió que se derogue el programa de 'Precios Máximos' y que se permitan aumentos escalonados.
La entidad recordó que tanto los miembros de la Cámara, que dirige Roberto Alexander (CEO de IBM) como la industrial en general siguen funcionando a pesar de los tiempos difíciles que se atraviesan.
Y pidió que las autoridades deroguen la resolución que estableció el programa de Precios Máximos y que arbitren “los medios para permitir a las empresas alcanzadas, a realizar aumentos escalonados para los próximos meses, siendo responsables y conscientes de la gravedad de la situación de nuestros ciudadanos, pero haciendo posible la continuación de sus operaciones comerciales en nuestro país”.
La AmCham señaló que los actores económicos están “haciendo su contribución esencial para proveer de alimentos, bebidas, artículos de limpieza y otros, que han sido determinantes para proteger la matriz productiva de nuestro país y abastecer de tales insumos a la población”.
Pero aclaró que de mantenerse provocarían “pérdida de rentabilidad de las empresas, imposibilidad de generar nuevos empleos, limitación en nuevas inversiones, desabastecimiento de productos en el punto de venta, etc.”