Para ello, apunta al indicador de presión tributaria en relación con las ganancias que elabora el Banco Mundial, puesto que considera todos los impuestos y contribuciones que debe pagar una empresa (sin incluir el IVA), como la mejor forma para verlo.
Afirma que de no haber impuestos a la producción ese indicador solo mostraría la alícuota de ganancias y rondaría el 35%. "Cada punto por encima de eso es una mochila que debe cargar el que produce y que resulta mucho mas pesada cuando se trata de exportar, porque, aunque fronteras adentro el consumidor está forzado a pagar los impuestos, hacia afuera el mundo solo paga por valor. Después de Comoros, Argentina tiene la carga fiscal más alta del mundo, representando un 106% de las ganancias".
Como contrapartida, está el aporte que hace el Estado en términos de infraestructura, tecnología, simplificación burocrática, representaciones comerciales y diplomáticas, inversión en salud y educación, etc., y en ese sentido "nuestro país aparece como uno de los que menos contribución del Estado a la productividad de la economía recibe".
Pues, no hay problema en exportar Estado si lo que estamos incorporando es mejor infraestructura o inversiones que aumentan la productividad, porque aunque haya que pagar impuestos, la relación costo- beneficio será más creadora de valor que de costos. Sin embargo, "cuando insistimos en exportar con Estado agregado, para que nuestros productos sean competitivos con el resto del mundo necesitamos un dólar tanto más alto, cuanto más improductivo sea nuestro estado en relación con el del resto de los otros países".
El dilema es que "el dólar alto implica salarios bajos y que en esas condiciones el equilibrio externo de la Argentina no es compatible con el equilibrio social interno. Esto quiere decir que cuanto mas Estado agregado queramos exportar, menores serán los salarios que habrá que aceptar, salvo que logremos que ese Estado sea mas eficiente, en términos de producir mejores políticas públicas, a un costo menor".
De ahí que, según afirma Tetaz, "no tiene sentido pedirles a los empresarios que agreguen mas valor a las exportaciones, si para hacerlo tienen que agregar más Estado (...). La escasa elaboración de las exportaciones es una consecuencia de un sistema de impuestos mal diseñado que penaliza la producción y de un Estado que no produce bienes públicos de calidad".
"Hace 90 años que faltan divisas en la Argentina porque intentamos agregar Estado, en vez de agregar valor y el mundo no está dispuesto a financiar nuestros impuestos", concluye el economista en su análisis.