Pero, además, lo hace no proponiendo dar créditos sino ampliando la base de los derechos especiales de giros, que es dinero del que se puede disponer sin que eso sea un crédito. Entonces, es casi como un subsidio que el FMI ofrece a los que lo necesitan.
Eso lo planteó en la reunión del G-20.
A la Argentina, creo, le corresponden unos US$3.500 millones pero ella habló de ampliar los proporcionales y ofrecerlo a la comunidad internacional".
Guzmán vs. Pesce
Según el diario Clarín, los roces entre el ministro y el presidente del BCRA continúa: "El Presidente aceptó las explicaciones de Guzmán. Pero envió un mensaje político para el convulsionado interior del Frente de Todos. Alberto otorgó un plazo concreto a Guzmán: exactamente 15 días, que expiran en las primeras jornadas de noviembre. En esta quincena, el ministro tendría que mostrar resultados concretos".
"Los 'lobos' de Wall Street quieren saber hacia dónde va el Gobierno y en su conjunto dicen que el problema del dólar no es solo económico. En informes confidenciales de Manhattan admiten que hay un epicentro: el mínimo nivel de reservas del BCRA. Esos 'paper' afirman que las reservas de libre disponibilidad oscilan entre los US$ 200 millones y que –según cálculos más finos- serían ya negativas en US$ 450 millones", agregó el periodista Marcelo Bonelli.
En el medio, Guzmán arremetió contra un duro comunicado de bonistas que le piden tanto a él como al FMI que "pongan su parte" para que la economía se estabilice y se aseguren los dólares para pagar la deuda dentro de 4 años. Tal como se filtró a la prensa, en el equipo económico dijeron que los autores de ese mensaje seguramente “quedaron con heridas abiertas por confiar en un modelo que estaba destinado al fracaso”, y que fueron “quedando en una posición poco cómoda”. Por último sostenían que la reestructuración “fue un logro de Guzmán, a quien quisieron bajar reiteradas veces durante el proceso”.
El economista Daniel Marx, quien al comienzo de esta gestión fue convocado para asesoramiento en cuanto a la deuda pero sus consejos no conformaron y rápidamente lo dejaron afuera, dijo: "Vemos al Gobierno tomando algunas medidas, después otras en diferente dirección y eso confunde. Es necesario que haya decisiones más contundentes y definitivas".
"Tiene que haber un esquema que genere la impresión de que hay coherencia y búsqueda de estabilizar lo fiscal, lo monetario y la inflación, además de medidas cambiarias que hagan que la gente deje de buscar arbitrajes. Es difícil, porque la expectativa cambiaria está muy fuerte", agregó.
En diálogo para Ámbito Financiero, advirtió: "El tema más importante es lograr una dinámica para que entren fondos. Haberle dicho a los extranjeros que no podían entrar ni siquiera con el Contado con Liquidación es una señal difícil. Ahora cambió, pero esas cosas complican. Respecto de la subasta que se anunció, puede servir, pero yo pondría el énfasis en otro lado. Más que dar una salida ordenada, lo importante es lograr que haya entradas. Porque si no es siempre prolongar la agonía sin solucionar el problema de fondo".
Para Clarín, Guzmán tiene los días contados
En un artículo, el diario tituló: " La pregunta del mercado llegó al Gobierno: ¿devaluará Martín Guzmán o el ministro que le siga?"
En este sentido, lanzó: "¿Cuánto tiempo más será ministro Guzmán? 'Alberto lo quiere bancar hasta que se firme el nuevo acuerdo con el Fondo, pero...', le escribió a Clarín a modo de respuesta uno de los dirigentes que hablan varias veces por semana con Guzmán y con el Presidente. 'La duda es si va a devaluar él o va a devaluar el ministro de Economía que venga después de él', dice un diputado oficialista. 'No hay una crisis profunda, pero hay un malestar y eso hace que a Martín no le duren ni un día las medidas', completa uno de los ministros del área económica del Gabinete".