El dato es bueno para el ministro de Economía, Martín Guzmán, quien se sentó sobre la caja por la fuerte necesidad de dar señales de equilibrio ante el FMI. Sin embargo, en medio de la presión por las legislativas, urgen las medidas de bolsillo.
Un sector de la coalición de Gobierno viene reclamando que el Ejecutivo acelere el gasto para llegar a las elecciones parlamentarias con más aire en medio de la crisis económica y con la pandemia deteriorando todos los indicadores sociales.
De ahí, los últimos casos: la marcha atrás con el cobro retroactivo de la actualización para los monotributistas, que iba a impactar en millones de inscriptos en ese régimen. Tras las protestas de cientos de pequeños contribuyentes, no sólo se condonará la deuda que les generaron sino que además se implementarán otras ayudas para el sector.
Ocurre que el Gobierno percibió recién después de algunos días que la medida de la AFIP provocaba fuerte malestar. Pero además, resultaba políticamente inexplicable: la modificación de cuotas y límites de facturación que se produce todos los inicios de año, llegó tarde porque pasó lenta por el Congreso, el Gobierno tardó en reglamentar y ahora la AFIP anunció los retroactivos y deudas cuando ya se fue casi la mitad del año.
Así, entre lo insólito y la necesidad de votos, solo se terminó generando un gasto creciente, que por supuesto, se suma a otros.
Ayer también se anunció el acuerdo con el PAMI: ATE acordó con Luana Volnovich un 43%, pero los estatales lograron además un bono por labor en pandemia de $20.000. Y este acuerdo de este núcleo de trabajadores se suma al de los trabajadores del Congreso que ya firmaron por el 40% marcando una tendencia de pactos salariales con incidencia política dentro del propio oficialismo.
Ni que hablar de la pauta salarial del 29% que ya quedó en el olvido y la del 35% ya está siendo superada.
Pero, si una posible derrota política supone abrir el bolso sin "compasión", ¿qué queda para después de las elecciones?
Cómo dijo el economista Juan Carlos de Pablo esta mañana: "¿Al otro día de las elecciones, qué van a hacer? No hay pistas, nada. Alguien podría decir que si pierden las elecciones se preparan para irse, como Alfonsín en 1987. La otra alternativa es que dinamiten todo porque se van".
Claro que habrá que ver aún quién gana, pero faltan meses y no hace falta pandemia para conocer que en la Argentina todo puedo cambiar de un día para otro.
Por lo pronto, desde el sector del Frente de Todos más identificado con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner consideran que deberían ser aún más laxos en términos fiscales...