“La situación es muy crítica. En 2015 teníamos 120 mil kioskos registrados como monotributistas y Responsables Inscriptos. En los últimos años hubo una caída constante en el consumo interno, que sumado a los fuertes tarifazos de luz y gas y al aumento de los alquileres, derivó en que 28 mil kiosqueros tuvieran que cerrar sus persianas”, dijo Adrián Palacios, titular de la Unión Kiosqueros de la República Argentina, a ámbito financiero.
Para ejemplificar la situación, Palacios se refirió a un caso concreto ocurrido en la Ciudad. “En una factura de luz, un kiosquero pagó $ 8 mil. Al mes siguiente, por el mismo consumo tuvo que pagar $ 23 mil. Si a eso le agregamos los $ 20 mil de alquiler y los gastos fijos, son $ 50 mil de base para abrir todos los días”, dijo.
Con respecto a lo que puede ocurrir en los próximos meses, el titular de UKRA vislumbró un panorama aún más complicado. “Si este año las empresas distribuidoras de gas quieren aplicar un nuevo aumento del 35% se agudizará la crisis, ya que no solo impactará en nuestro negocio sino también en los vecinos, a los que el salario no les alcanzará para consumir”, remarcó.
Por último, reclamó al Gobierno “aplicar un freno los tarifazos y retrotraer los aumentos al menos a 2018” pero también “convocar a una mesa nacional de diálogo para paliar la crisis”. “ Si siguen con los incrementos van a desaparecer 10 mil kioskos más en los próximos meses. Lamentablemente estamos al límite de la subsistencia. Trabajamos para sobrevivir y mantener lo que tenemos”, concluyó.
La crisis golpea también al sector distribuidor y mayorista de golosinas. No solo por la caída del consumo en los kioskos y el cierre de estos, sino también porque a partir de abril de 2018 comenzó a implementarse el cobro de una comisión bancaria del 1% para depósitos en efectivo, que en algunos casos ya se ubica en 1,5%. En un rubro donde las operaciones principales se realizan en efectivo, implica un impacto directo sobre la rentabilidad.