Leandro Tamburini, presidente del Centro de Constructores y Anexos de Mar del Plata, precisó que desde esa fecha hasta la actualidad se registraron apenas 10 casos de coronavirus entre obreros de la construcción. "Ninguno se dio ahí, pero rápidamente se detectaron y se tomaron las medidas para que la situación no se complique. Algunas obras se cerraron, pero no tuvimos problemas", planteó el dirigente empresarial, que respaldó la decisión de la Uocra, a dicho portal local.
A su vez, remarcaron que a diferencia de lo que ocurre en la CIudad Autónoma de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, en Mar del Plata los obreros no utilizan el transporte público para llegar a sus puestos de trabajo.
"Permítannos trabajar. Nos quieren mandar al barrio a cagarnos de hambre. ¿Por qué? Si tenemos trabajo, déjennos trabajar", arremetió.
Con sólo pararse a mirar una obra se puede ver el poco contacto que hay y las grandes distancias al aire libre que se manejan.
Y en el caso de La Feliz no se trató de apretar el botón rojo que tanto desean algunos. Simplemente, se pasó de Fase 4 a Fase 3.
Los militontos deberían darse cuenta que muchas veces el remedio es peor que la enfermedad y que el desgaste de la figura presidencial -a quien tanto apoyan y alaban como Dios- podría ser aún peor. Hay vida más allá del relato sanitarista y no se puede esperar hasta junio de 2021 cuando esté la vacuna para reactivar la economía.
Claro, luego se ven cosas espantosas como las de ATE, que cobran horas extras sin ir a sus lugares de trabajo, y entonces uno entiende la zona de confort desde la que se agarra el iPhone y se retuitea una foto o video para exigir el botón rojo.
Si el presidente Alberto Fernández decide volver a Fase 1 estará cometiendo el mismo error de julio, que quedó demostrado que fue un fracaso total, reconocido por su propio ministro de Salud Ginés González García.
Luego de 3 años de una recesión tan dura en el país, no hay margen para tamaña decisión. Sin dudas, se estará pegando un tiro en el pie.