
En el mercado TTF de Rotterdam (Países Bajos), la principal referencia para Europa, los precios del GNL cayeron a la mitad en los últimos 75 días. El 4 de noviembre, el gas cotizaba a unos US$36 por millón de BTU. El lunes 23 de enero, en cambio, el valor spot de GNL para marzo rondaba los 19 US$/MMBTU) y la proyección para junio de 2023 descendía a menos de US$18.
Los buques deberán arribar entre el 15 de marzo y el 5 de agosto de este año, según se detalla en el tender al que accedió el sitio especializado 'EconoJournal'.
Pero el pliego de Enarsa traería varias novedades respecto a compulsas previas. Es que la empresa que preside Agustín Gerez, ofreció pagarles por adelantado a los proveedores de GNL —petroleras internacionales como BP, TotalEnergies y Chevron traders como Trafigura, Vitol, Glencore y Gunvour, entre otros—, incluso antes de que entreguen sus cargamentos en la terminal ubicada sobre el río Paraná, el norte de la provincia de Buenos Aires.
Lo que establecería el pliego es que Enarsa depositará un 20% de lo que le corresponda a los proveedores que sean asignados —las ofertas se presentarán el 8 de febrero y los ganadores se conocerán un día más tarde— cinco días después de que se firmen los contratos de venta. El 80% restante se cancelará en cuatro pagos mensuales, cada uno por un 20% del total. Eso quiere decir que los proveedores terminarán de cobrar en junio de 2023. El esquema es totalmente distinto al utilizado hasta ahora, dado que cada cargamento recién se pagaba en su totalidad tres días antes de ingresos en aguas argentinas.
"Es una forma de demostrarle a los proveedores de GNL que existe voluntad de pago y que el gobierno priorizará los pocos dólares que hay en la economía para pagar las importaciones de energía", afirmó el directivo de un trader.
Otra novedad esta vez es que Enarsa ofreció dos alternativas para valorizar la oferta (los contendientes del concurso pueden ofertar un importe fijo o un descuento sobre precio en el mercado TTF), pero desde la óptica de Enarsa en ambos casos se termina comprando a precio fijo.
En general, en este tipo de operaciones de importación, se opta por un mix entre comprar un porcentaje de los cargamentos a precio fijo y otro tanto a precio variable para capturar valor en caso de que el precio de compra descienda en los últimos meses.
Según un consultor del mercado, "es difícil saber qué va a pasar, porque algunos analistas dicen que Europa se sobrestockeo, por lo que el precio seguirá bajando, y otros sostienen que si China reactiva la cotización del GNL volverá subir. Lo concreto es que con la fórmula que se eligió, si el precio baja aún más en los próximos seis meses, Enarsa no podrá beneficiarse de esa situación".
El tercer elemento novedoso es que la licitación está estructurada en bloques de 10 cargamentos y se deja abierta la posibilidad a que un proveedor pueda ofertar por los 30 buques de GNL. Hasta ahora se trabajaba con ventanas temporales de uno o dos meses. En esta licitación cada uno de los tres lotes incluye cargas a ser entregadas en todos los meses involucrados (de marzo a agosto).
Con el mercado sobrestockeado (a algunos países parece incluso sobrarle algo de gas), el intento es bueno pero es difícil que una petrolera internacional esté dispuesta a asumir el riesgo que implicaría venderle 30 buques a mismo jugador (Enarsa) en un contexto económico complicado.
Y para Enarsa tampoco es lo mejor elegir a un solo proveedor, pues para evitar riesgos a futuro, los funcionarios a cargo de licitaciones millonarias como esta prefieren distribuir las adjudicaciones entre varias empresas para evitar que alguien pueda decir que se benefició a un solo competidor.
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