Esto le marca a Martín Guzmán la necesidad de avanzar lo más rápido posible en la negociación con bonistas pero también obligó al presidente del Banco Central, Miguel Pesce, a tomar medidas drásticas para controlar la salida de dólares mediante importaciones. En la autoridad monetaria entienden que "importadores especulan con una devaluación, entonces retienen granos, en el caso del campo, y adelantan importaciones a futuro para beneficiarse con el tipo de cambio actual".
Pesce pidió paciencia durante el fin de semana y prometió levantar las restricciones una vez superada la negociación con bonistas. El problema es que importadores se quejan porque "no podemos esperar al ministro Guzmán o a los bonistas pero porque la que no espera es la naturaleza. Es tiempo de siembra de trigo y necesitamos fertilizantes, agroquímicos, los insumos que utilizamos en cada período".
Otro punto crítico es el desdoblamiento cambiario. Si bien el BCRA insiste en que el dólar oficial a $70 es para bienes y servicios, la Confederación Rural Argentina (CRA) dice que "el efecto real de las restricciones para acceder al mercado único de libre de cambio generó la suspensión total en las ventas de dichos insumos por parte de los proveedores. El efecto de esto es un desdoblamiento cambiario donde el productor va a terminar pagando sus insumos productivos a un Dólar CCL ($115), MEP ($107), etc, en definitiva, un dólar de entre dos y tres veces superior al que efectivamente está cobrando por su producción (Dólar Soja $ 46)".