"La es medida prudencial y preventiva frente al impacto que puede tener la pandemia y las restricciones impuestas a la actividad en la economía", explicaron desde la entidad tras conocerse lo resuelto en su reunión semanal de directorio, informa lanación.com.
En el caso argentino, la medida le permite limitar también la demanda de divisas toda vez que los bancos de capital extranjero remiten usualmente utilidades a sus casas matrices, para lo que necesitan convertir parte de sus ganancias en pesos a dólares.
Las entidades financieras que actúan en la plaza local cerraron el año pasado con ganancias por $314.044 millones, cifra que representó un incremento nominal del 51% en relación con el año previo, pero una pérdida del 2,8% en términos reales tomando en cuenta la inflación general de 53,8% al cabo del 2018.
Según cifras del BCRA, en 2019 el sistema en su conjunto obtuvo ganancias nominales equivalentes a 5,1% del activo (ROA) y a 44,4% del patrimonio neto (ROE).
El Banco Central había incluido la suspensión de la distribución de resultados para las entidades financieras en dentro del primer paquete de medidas para el sector financiero lanzado junto con la primera etapa del aislamiento obligatorio establecida por el Poder Ejecutivo el 19 de marzo pasado.
En ese momento, junto con esa decisión, también se dispuso la suspensión de las actuaciones penales y cambiarias, la reducción de encajes para los bancos que presten a las pymes al 24% anual, la flexibilización para calificar a los deudores bancarios y el cierre de la sucursales que limitaba la atención al público a las vías remotas. En ese conjunto de medidas de urgencia para enfrentar la cuarentena, que por entonces se pensó por dos semanas, se incluyó la restricción para las utilidades con el objeto de “sostener la capacidad prestable” de los bancos.