"Con este paralelismo, emerge la esperanza de que, pasada la pandemia, se darán las condiciones para una recuperación vigorosa de la economía similar a la que se dio a partir del 2003", describen.
Y en ese sentido, explicaron lo siguiente:
"Para evaluar los fundamentos de este tipo de paralelismo resulta pertinente comparar la evolución del tipo de cambio real. Tomando el valor del dólar oficial, actualizado por la inflación doméstica y la de Estados Unidos, se observa que:"
- En el 2001 el valor del dólar era equivalente a $56 a precios actuales.
- En el 2002 el dólar pasó a valer $126 a precios actuales.
- Actualmente el valor del dólar oficial es de $72 y el paralelo cotiza en unos $140.
Idesa describe que los datos muestran que la situación cambiaria actual "es ambivalente". Y en ese orden explican que: Si se toma el tipo de cambio oficial, el país está más cerca del 2001 que del 2002. En cambio, si se observa el tipo de cambio paralelo, la situación se parece más al 2002.
"La conclusión es que, si se quiere recrear las ventajosas condiciones de tipo de cambio que se dieron en el 2002, todavía falta liberar el tipo de cambio oficial para que se ubique cerca del dólar paralelo".
Y agregan: "Es decir, el optimismo no tiene fundamento porque se está basando en un diagnóstico equivocado. Para repetir la experiencia que se inició en el 2003, todavía queda por transitar la traumática y costosa mega-devaluación del 2002".
La explicación de IDESA:
"Esta dicotomía sobre el valor del dólar explica las zigzagueantes oscilaciones de la economía argentina", describen.
Y en esa línea añaden que, un dólar alto –como el del 2002 o el paralelo actual– es el que permite licuar gasto público (generando superávit fiscal) y compensar a los sectores productivos por la enorme cantidad de sobrecostos espurios (generando superávit externo).
"Pero ese dólar muy alto que se necesita para lograr los equilibrios macroeconómicos produce caídas del salario real, las jubilaciones y aumento de la pobreza. En otras palabras, el equilibrio macroeconómico demanda un dólar tan alto que destruye el tejido social", explican.
"Salir de la encrucijada":
Por otro lado, IDESA sugiere que para salir de esta "encrucijada", es necesario cambiar de estrategia. Y añadieron que el desafío es superar la escasez estructural de dólares induciendo una mejora genuina de la competitividad.
"Esto es, que las empresas sean capaces de exportar y competir con importaciones gracias a regulaciones más racionales y servicios públicos e infraestructura de mejor calidad. El punto de partida es la modernización del sector público. Esto implica lograr un genuino equilibrio fiscal con un sistema tributario no distorsivo, un sistema previsional sustentable y un Estado nacional sin programas nacionales que se superponen con funciones provinciales y municipales. Donde cada provincia se financie con su recaudación, eliminando la coparticipación, y un fondo de convergencia para las provincias más atrasadas", sugieren en el informe.
Por último, recomiendan "abordar el ordenamiento del Estado", ya que sino, es "resignarse a la decadencia".
"Es seguir oscilando entre un dólar alto –que alivia a las empresas por las ineficiencias del Estado– o un dólar bajo –que alivia las tensiones sociales del empobrecimiento–. La pandemia es una oportunidad para cambiar de estrategia. Para ello no hay que caer en el error de pensar que se puede repetir la recuperación del 2003 sin pasar por la traumática experiencia del 2002", puntualizaron desde Idesa.