Pero no estrictamente por la cuarentena en sí, sino también por los errores de cálculo con los cuáles se la planificó. ¿Cómo entenderlo entonces sino como una "mala planificación"?
Así lo muestra el economista Martín Tetaz en su último informe donde habla, en efecto, de dos grandes "errores de cálculo".
Por un lado, el de un cuarentena pensada para "40 días", 4 veces 10. Más allá de que ello parte del origen de la palabra, y el tiempo que dura una cuarentena puede variar según el caso, no es lo mismo hacer cálculos para 40 que para 100 días, ni siquiera en una economía hogareña.
"La primera semana de mayo el gobierno filtró en la propia página del Ministerio de Economía un borrador de la propuesta de canje de deuda que estaba negociando con los acreedores y que había sido elaborado en los primeros días de abril, cuando el país transitaba la tercera semana de cuarentena. En ese draft, las autoridades proyectaban una caída del PBI del 6,5% y un déficit fiscal primario de 3,1% del PBI; unos 13.000 millones de dólares que serían completamente financiados por el Banco Central.
Transcurridos los primeros cinco meses del año, la autoridad monetaria lleva transferidos al Tesoro $1.052.000.000.000, o puesto en palabras; un billón, cincuenta y dos mil millones de pesos, que convertidos a la paridad de la fecha de cada envío totalizan 16.000 millones de dólares; o 3,8 puntos del PBI.
Lo que estos números demuestran es que el gobierno estaba convencido de que la cuarentena sería efectivamente del orden de los 40 días, porque el lockdown ya le consumió el 123% del rojo fiscal previsto para todo el año", sostiene el economista, que agrega que con "más del 50% del PBI en aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO), lo que mantendrá los ingresos tributarios con caídas similares a las de mayo (-22,5%) y las principales medidas que inflan el gasto, como el IFE y los ATP, vigentes por un mes más, es probable que junio sea otro mes con transferencias del BCRA al Tesoro en el terreno de los 300.000 millones de pesos y que la primera mitad del año, que suele ser la mas fuerte desde el punto de vista fiscal, acabe acumulando un déficit del 4,8% del PBI".
De esta manera, aclara Tetaz, y si bien es más difícil calcular lo que puede pasar en la segunda mitad del año dado que nadie sabe como responderá la economía en la "nueva normalidad", lo que está claro es que "no volverá a los niveles que tenía en enero y febrero, porque hay mucha destrucción de negocios y la inversión, que ya venía en terreno negativo (38% de caída en dos años), perdió otro 22% en abril, según la medición de Orlando Ferreres. Sin embargo, no sabemos si el nuevo piso estará 5 o 10 % por debajo del nivel de principios de año".
La recaudación, afirma es "otra incógnita": "una parte de su suerte está atada a la evolución de la actividad, pero también hay un fenómeno de informalización, como consecuencia de las restricciones impuestas por la cuarentena y no es descabellado pensar que una parte de esa economía forzada a operar en negro prefiera seguir haciéndolo cuando se levanten las prohibiciones".
En cuanto al gasto social, incluso aunque en julio no estén el IFE ni los ATP, menciona, "es poco probable que el gobierno no se vea en la necesidad de reforzar la AUH, la tarjeta alimentaria, la asistencia a las provincias que tardarán aún más en recuperar sus finanzas. También es factible que reformule el seguro de desempleo o establezca alguna línea de ayuda social a los trabajadores que queden permanentemente sin trabajo cuando abra la feria judicial y caiga la catarata de concursos y quiebras".
Tetaz remarca también sobre los subsidios económicos, que estos irán en aumento, "porque hay menos lugar para las actualizaciones tarifarias que el gobierno tenia previstas para el segundo semestre, antes de que llegara el virus".
Y menciona que lo único que "contrabalancea son los jubilados": "La semana pasada entró al Congreso una prórroga de 180 días a la facultad del Ejecutivo para fijar los aumentos de movilidad por decreto, lo cual implica dos cosas; la primera es que seguirán ajustándose por debajo de lo que preveía la vieja formula, tal y como lo hicieron en marzo y en junio, puesto que de otro modo no tendría sentido suspender su aplicación. La segunda es que el gobierno está preocupado por las razones estructurales del déficit y está dispuesto a corregirlo recortando las jubilaciones, que representan el 50% del gasto."
Así, a menos que el Estado baje los salarios reales de sus trabajadores en la segunda mitad del año, "es plausible pensar en una necesidad de financiamiento del orden de los 200.000 millones mensuales, para cubrir otros 4 puntos más de déficit primario".
Por otro lado, el economista afirma que el otro gran error de cálculo del Gobierno fue el de la deuda "porque el Gobierno anunció en enero que tenía previsto cerrar el canje para la tercera semana de marzo y todo parece indicar que se extenderá hasta la cuarta de julio, puesto que el 30 de ese mes vence el período de mora de 30 días que se activará a fines de junio si Argentina no paga el vencimiento de los 566 millones de Discounts. Incluso si me equivoco (ojalá), en el mejor de los casos, el cierre se producirá tres meses después de lo previsto originalmente".
Estos errores, por supuesto, tienen sus consecuencias . Afirma el economista, que explotó la estrategia del central, "crecieron las brechas (con el paralelo y con el real brasileño) y obligaron a la entidad a poner parches como el de la comunicación 7030 de la semana pasada que, en la práctica, limitan la provisión de los dólares subsidiados de $69 para los importadores, dando una patente a los privilegiados que acceden y que explotaran el beneficio poniendo precios a dólar paralelo, puesto que de hecho eso es lo que se vieron forzados a hacer todos lo que tuvieron problemas para acceder al mercado único libre de cambios (MULC) esta semana y que o bien cortaron la cadena de suministros a sus clientes, o les avisaron que se cubrían cobrando a la mercadería a costo de reposición; o sea al precio del contado con liquidación".
Finalmente, concluye que en este marco, resulta fundamental que el Ejecutivo defina pronto la cuestión de la deuda y que muestre los modelos epidemiológicos sobre los que basa sus decisiones, "para que en función de la evolución prevista de las curvas que de ellos se desprenden, Economía y el BCRA presenten en sociedad las hojas de ruta presupuestarias y monetarias para el resto del año".