Entonces, convertir los créditos ATP a tasa subsidiada en un subsidio, directamente, para quienes demuestren estar contratando, puede ser una buena medida pero dentro de un paquete.
El desafío es crear 3,3 millones de puestos laborales, pero a la vez integrar al sistema laboral al 50% que hoy está en la informalidad. Esto hará también equilibrar el sistema previsional, que es el gran problema del gasto público. Es demasiado ambicioso creer que el Estado -quebrado- podrá hacer frente en el largo plazo a esa asistencia sin consecuencia macroeconómica alguna. Necesitará en algún momento dejar de emitir pesos para volver al equilibrio fiscal y monetario, y un nuevo esquema jurídico y tributario tendrá que ser el que amortigüe al empleador para que mantenga esos puestos laborales.
La situación es muy delicada como para no darse cuenta de la necesidad de un plan integral que está demandando la Argentina.
Es evidente que el dúo Martín Guzmán - Matías Kulfas tiene que acelerar y ponerse muy creativo para que las medidas que se tomen resulten efectivas y sean sostenidas en el mediano y largo plazo.
Reeditar el programa Recuperación Productiva (REPRO) es no entender el desafío que plantea la post-pandemia.
El exministro de Economía Roberto Lavagna, durante la Jefatura de Gabinete de Alberto Fernández, planteó la necesidad de un nuevo sistema laboral para ese 50% de los trabajadores informales que quedaron afuera del actual sistema laboral. Él planteó a la Casa Rosada de garantizar empleos en blanco y con normas precisas pero "que responda a los cambios educativos, tecnológicos y productivos del siglo actual. Lo más importante es que permita que el otro 50%, el de los trabajadores que actualmente están desempleados, sub-empleados, pseudo empleados (parte importante de monotributistas), etc., puedan trabajar dignamente. Ellos son los 'descartables' de hoy, como lo ha dicho el Papa Francisco refiriéndose a quienes están sin empleo, con empleos en negro, changas, etc. y no tienen protección alguna".
A su entender, es imperioso bajar el enorme costo impositivo que recae sobre la inversión, a través de ideas como “cero impuesto a las ganancias reinvertidas de las PYMES”, la amortización acelerada, la devolución del IVA a la inversión, entre otras. “Ello, combinado con reglas no solo más simples sino más estables".
“Estos instrumentos junto a la capacidad de compra gradualmente en aumento, tipo de cambio real que empuje a las exportaciones y proteja sin burocracia al mercado local (ej. restricciones a importar); en definitiva con un sabio equilibrio entre la protección al trabajo y la necesaria competencia, son los pilares de un programa de crecimiento con inclusión”, concluye.