Aunque ni el gremio ni los directivos de Metalpar dieron mayores detalles sobre esta decisión, es de trascendencia que las altas tasas de interés afectaron directamente para la renovación de algunas unidades por parte de las empresas de colectivos, lo que implicó en menores ventas.
Ya en 2018, la crisis que comenzaba a agudizarse había desembocado en cientos de suspendidos y despidos, lo que alarmó al gremio del SMATA.
Los pedidos para que el gobierno pudiera generar medidas que pudieran evitar el cierre total de la fábrica, nunca llegaron, a pesar de los pedidos desesperados del sector. Es que, aseguran, el negocio de la carrocería depende fundamentalmente del crédito, algo que con la disparada del dólar y la suba exorbitante de las tasas de interés, lo afectó de muerte.
Metalpar es una empresa con capitales chilenos y brasileños y además de la planta ubicada en Loma Hermosa (Tres de Febrero), también es dueña de la fábrica de Metalsur, con sede en Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe. En la segunda, la empresa había echado a varios trabajadores por la crisis.
Trascendió que los dueños están analizando continuar con la producción pero a menor volumen y en otra planta que tienen. Metalpar es la empresa líder en el país de carrocerías para colectivos. Llegó a producir hasta 12 por día.
Este cierre es uno más de los tantos de empresas que se están sucediendo en los últimos meses producto de la fuerte caída en la demanda. Algunas empresas intentaron, durante todo el 2018, aguantar la merma en las ventas con suspensiones, eliminación de turnos de producción, reducción de costos, retiros voluntarios, y hasta despidos. Pero en algunos casos los números ya no cierran y no les queda más remedio que cerrar sus puertas.